jueves

DOS POEMAS DE MIGUEL ÁNGEL CURIEL


EN EL GALAYAR DE GREDOS

Robusta la mula de mi poesía y el burro que va en ella. Puede conmigo. Amigo, a burro te llevo hasta la nieve. La pisaré con tu peso y el mío. Me hundiré por ti hasta las rodillas.

*

LA ALEGRÍA

Esta es la alegría, solo esta es. Entra y sale sola. Y esta es la tristeza. Solo esta podría serlo. Choca una piedra blanca contra una piedra negra.

***

Del libro Trabajos de purificación

POEMA DE PERE QUART


CIEN AÑOS DE JOAN MARAGALL

Usted, Joan, era de otra madera.

Los hombres nacen y mueren
por el amor.
No hay nada como ver el sol,
el sol, la estupradora insolación.
Y el viento en su palacio.
La Naturaleza es muy bella
y ¡tan diversa y sabia!
La amada es una flor,
una planta la esposa:
veo flores y pienso en ti.

La muerte, dulcísimo poniente.
Pero temible como una ceguera
-que olvida todos los caminos-
y una sordera;
y deshace las manos que palpan.
Y es, oh Dios, una afasia:
la palabra muerta.


¡Los sentidos, los sentidos!
En último caso aceptaríamos
la muerte como un renacimiento
del espíritu, pero con los accesorios
y todo el aparejo de hombre mortal,
perfectos, consolidados para siempre.

Creo en la resurrección de la carne.

¡Digo de la carne!
¿Me oyes, verdugo?
Señor, familia mía,
hay jóvenes luchadores
de muscles poderosos,
y viejos barbudos de cuarenta años
en San Gervasio.

Gritan las voces de la tierra.
Ea, compañeros, ¡enarbolémosla!
La fe de los abuelos desaconseja bombas.
Del cielo nadie escapa.
¿Qué son los ángeles?
Briznas voladoras.

Veraneemos, veraneemos.
Mar inquieta, aquietadora, 
suspiras como un pecho.
Pechos como magnolias,
la pelea gloriosa,
el lecho tempestuoso 
de los amores lícitos.

¡Hay que ver!
Del somatén y hombre de brusi,
"pura criatura de la Providencia",
a quien tientan y exaltan
tan misteriosamente,
¡fraile diabólico,
conde réprobo,
bandido amancebado!

Y me doy cuenta:
¡canta anárquicamente
la ciudad anarquista!

Hay gente cruel, es cierto,
hay mala baba.
Carcajadas de sangre.
Pero la buena vida buena
nos sorprende todos los días
por vez primera y dulce.

Ahora teclearemos para inspirarnos.
Beethoven, Verdi, da lo mismo.
El corazón se solaza como una cascada.

Usted, Joan, era de otra estofa.
Hoy los poetas son cautelosos
-entiéndase, los nuestros.
Juegan muy amarrados,
guardan muy recogido
el abanico de los naipes.
Si se tercia echan faroles. Y hacen trampas,
como todo el mundo.

Este rincón no cría excepciones:
las excepciones agujerearían
el culo del saco
donde rumiamos voces y silencios,
aferrados y a oscuras.

Don Joan, disculpe la franqueza;
pero no olvide
que usted y yo venimos de Sabadell,
pueblo de andar por casa.

Al cabo somos bárbaros.

*


Del libro Vacaciones pagadas. Traído de la página A media voz

DOS POEMAS DE VICENTE GALLEGO


VITALIDAD

          A mis padres, con plena gratitud

Campean por el parque
como viento en el viento los chiquillos.
Se ve que aún no le pesan
esas almas al mundo, y son sus pies
como cintas de luz
sobre las aguas trémulas de hierba.

Estos niños, jugando y entregándose
por entero a lo cierto, me han ganado.

¿No son mías sus alas,
no soy yo la mañana de ojos limpios?

*

CREPÚSCULO

          A Juan Vicente Piqueras

Si se lo tengo dicho,
al jazmín de mi verja,
que me tenga respeto.

Pero llega la noche,
se abre la vieja herida.

***

Del libro Saber de grillos

DOS POEMAS DE JOSÉ ANTONIO FERNÁNDEZ SÁNCHEZ


HAY dos maneras de que la hoja caiga,
por el envés o por su lado opuesto.

La manera que nunca se contempla
es que jamás se caiga.

Hay tres maneras de que la hoja esté.

*

UN copo
flotando en el aire.

Debajo
todo es dureza.

Un copo que alfombra la vista.

***

Del libro Las mentiras de Platón

POEMA DE FRIEDRICH HÖLDERLIN


Del siguiente poema no sé cuántas traducciones habrá al castellano. Ésta es de Eduardo Gil Bera, recogida en el libro Poemas, editado por Lumen.

*

EL OCIO

Sestea despreocupado el corazón, y descansan los severos pensamientos,
me voy por el prado donde brota para mí la hierba de sus raíces,
fresca como el manantial, y los tiernos labios de las flores
se me abren, y calladas me inspiran con dulce aliento.
En las incontables ramas del bosque, como en candelas ardientes
relumbra ante mí la chispa de la vida y las flores rubicundas,
en la regata soleada chapotean los peces felices,
la golondrina revolotea alrededor del nido con sus crías locuelas,
se regocijan las mariposas y las abejas que vagan
por su deseo. Me yergo en el campo tranquilo
semejante a un olmo amoroso, y como viñas y sarmientos
se me enroscan los dulces juegos de la vida.

O bien alzo mis ojos al monte que corona
de nubes su cumbre y sacude al viento
los rizos sombríos, y cuando me lleva en sus hombros poderosos,
cuando el más tenue aire encanta todos mis sentidos
y el valle interminable, como una nube de colores,
queda a mis pies, entonces me convierto en águila y, liberado del suelo,
cambia de morada mi vida, como los nómadas, en el universo de la naturaleza.
Y ahora me devuelve el camino a la vida de los hombres.
Alborea a lo lejos la ciudad, como una armadura decrépita
forjada contra el poder del dios tonante y los hombres.
Se atisba majestuosa, y en torno reposan las aldeas
con sus tejados velados por el amable humo casero
ruborizado por el crepúsculo. Los huertos descansan
cuidadosamente cercados, y dormita el brabán en los campos deslindados.

Pero se alzan a la luz de la luna las columnas quebradas
y las puertas del templo que el temible golpeó, el secreto
espíritu de la inquietud que rabia y hierve
en el pecho de la tierra y los hombres, el indomado, el viejo conquistador
que descuartiza las ciudades como corderos, el que escaló
el Olimpo, el que se remueve en las montañas y arroja fuego,
el que desarraiga el bosque y atraviesa el océano,
y destroza los barcos, y con todo nunca te hace faltar
al orden eterno, ni borra una sílaba
de la tabla de tus leyes, el que también, oh naturaleza, es tu hijo,
nacido del mismo seno con el espíritu de la quietud.

Luego leí en casa, donde los árboles susurran en torno a la ventana
y el aire juega con la luz ante mí, un relato de vida humana
hasta el final feliz, oh vida,
vida del mundo, que está ahí como un bosque sagrado,
me dije, que coja el hacha quien te quiera arrasar,
yo vivo dichoso en ti.

SEGUIDOR DE TRUMP QUIEN NO LO COMPRE




POEMA DE JULIO BUSTAMANTE


La siguiente letra he tenido que ir copiándola mientras la escuchaba en youtube, porque no tengo Con tal de volar (el disco al que pertenece). Según la información que he recabado, está inspirada en el libro Deseo de ser piel roja, de Miguel Morey.

Algo de poesía hay aquí, sin duda, pero cantada y musicada, como suele pasar, el texto coge más altura. Tras la lectura podemos apreciar la diferencia.

Creo que es una canción hecha muy sabiamente, con mucho gusto, y es interesante ver cómo con un poema en verso libre se pueden conseguir melodías pegadizas (o al revés, insertar unos versos libres en una melodía, que no sabemos el proceso que siguió su autor).

PASEAR

Pasear, escribir, pensar, tal vez beber,
¿qué son sino maneras de rezar?
Mi casa ardió
y estoy de paso ante el misterio por el cual se hace posible
escapar, seguir la luz
de los espacios, las distancias del vacío.

Pasear, escribir, pensar, hablar igual
que aquellos pieles rojas en el cine,
en el presente
-perfecto siempre-
de los infinitivos como lagos bajo el sol,
en el silencio, sin antes ni después.

Sin lugar a dudas eres alguien que huye
del campo de exterminio,
y por eso paseas por ahí, de un lado a otro, todos los días.

Decididamente has llegado a ser
un solitario,
un hombre pobre en apariencia,
un hombre humilde.
Un hombre libre, un hombre libre.



POEMA DE LORENA ÁLVAREZ


Siguiendo con el tema de la poesía acompañada de música, cuestión que ando "investigando", traigo un texto de Lorena Álvarez que me recuerda a las coplas populares. 

Creo que en tercero, cuarto y quinto verso lo correcto es "habría" en lugar de "hubiera". Pero, si es así, no importa demasiado: no por ello el poemilla deja de tener su gracia. La imagen de la primera estrofa es potentísima.


BURRO

Si el amor que puse en ti
lo hubiera puesto en un burro
hubiera montado en él
y hubiera corrido mundo.

Hubiera ido a por ti
para clavarte un cuchillo
por olvidarte de mí
y robarme el amor mío.


Lorena Álvarez y su banda municipal no es que sean grandes músicos, pero, por fortuna, ella pone la canción por delante del virtuosismo (aunque tampoco podría hacer lo contrario, pues no es nada virtuosa con la guitarra) y tiene ojo para distinguir lo esencial de lo secundario.

En este caso, a la hora de cantar añade un na na na a modo de estribillo, como se puede escuchar a continuación:


*

Del disco Anónimo

POEMA DE JOSÉ ÁNGEL GARCÍA


Uno empezó a leer y escribir poemas gracias a las canciones. Después, ya hace más de quince años, vi que en muchos poetas, desde Gil Vicente hasta Blas de Otero o Alberti, pasando por Espronceda, había poemas que, aparte de tener la música de las palabras, pedían otra música. Pero a Poesía para la afición me gustaría traer, de vez en cuando, algunas letras menos conocidas. Como la siguiente de mi amigo José Ángel García, que ya vino antes por aquí. Está claro -¿o no?- que la música que pide es un simple rock&roll bailable.


Ofrecemos
los mejores
almohadones
de crespón.
Du bin dín, du bin dán, du bin dón.
Anzuelos,
esponjas,
vividores
de ocasión.
Du bin dín, du bin dán, du bin dón.
Berbiquíes,
escalpelos,
disectores
de ilusión.
Du bin dín, du bin dán, du bin dón.
Prohibiciones,
negativas,
refutamos
a porrón.
Du bin dín, du bin dán, du bin dón.

*

Del libro Cuatro cosas de mi gato y otras más

miércoles

POEMA DE JORGE MARTÍNEZ


Cuántas veces ocurre que escuchas una canción cuya letra te parece buena y, sin embargo, cuando la lees, te das cuenta de que tiene poco o nulo valor literario. Pues bien: aquí traigo una letra que no necesita de la música para salvarse. Tanto es así que estuve tentado de hacerla pasar, en broma, por un poema de Henri Michaux. Podríamos, a la hora de leerla, prescindir de elementos como el estribillo (o de su asonancia) o alguna repetición más -innecesaria al menos en la lectura-, pero en cualquier caso, ya digo, creo que la letra no queda exenta de poesía al quitarle el acompañamiento musical.

Aunque en no pocas de sus letras hay un deliberado -y a ratos gracioso- horterismo que sólo procede acompañado de música rock, Jorge es de los músicos actuales con más talento para escribir. 


LAS ROSAS TREPADORAS ASESINAS

Las rosas trepadoras asesinas han abrazado a mi árbol favorito;
tan indolente y ciego es el abrazo que busca destrozarle las entrañas. 
Las rosas trepadoras asesinas han elegido bien su compañero. 
Maldita sea la senda dolorosa ajena a esta verdad incontestable.

No voy buscando tormentas hoy,
ya el cielo es bastante amenazador.

Salvajes y violentas las costumbres de aquel jardín que se halla abandonado,
las aves lo circundan temerosas y el zorro hace cama en su regazo.
Espinas doloridas y furiosas, en aquel jardín donde tanto hemos jugado,
acunan y protegen, en verano, secretas frutas venenosas.

No voy buscando tormentas hoy,
ya el cielo es bastante amenazador.

Del incendio, que todo ha devorado, cuidadoso conservo las cenizas.
Las guardo entre mil recuerdos fugaces que ya son algo más que compañía.
Si mueres, amor mío, antes que yo, si no pudiera arrancar la muerte de tu corazón,
lo sembraré en el jardín para que puedas brotar radiante el próximo verano.

No voy sembrando tormentas hoy,
ya el cielo es bastante amenazador.

*

Del disco La vida es fuego. La letra, con música:


jueves

DOS POEMAS DE MIGUEL MULA


ARBOLADURA

                          Para Santiago y Julio    

Contra ti mismo hicimos, contra la propia muerte,
rasgando la nada, hijo, tu arboladura de ángel
incandescente, endemoniado, flecha arrojada
con su propia energía por eterna condena:
y no hallarás más diana que el viento, tu mismo aire.

*

FRESCURA

                         In memoriam, para Alfonso

En tu viento ya estaba la sombra, todo el mar;
la frescura fue el mal, hijo, que te hizo ser
eternamente puro vacío recordado
en cuerpo de tiniebla. No alcanzaste la luz.
Misteriosa la vida que principia en la muerte,
y poderosa,
                   más que vientos, mares y sombras.

*

Del libro Arqueros en mi fiesta

sábado

DUEÑOS


¿Nadie es dueño de nadie? Casi cuatro años sirviendo a este rey me hacen dudar de ello.




viernes

POEMA DE MARK STRAND


Casi invisible es un libro compuesto por textos que pueden ser considerados, según se mire, poemas en prosa, microrrelatos o pequeñas historias inquietantes. La verdad es que para mí son, en su mayoría, cuentos. Pero como la apuesta del conjunto, que no está nada mal, parece ser la poesía, incluimos el siguiente de ese libro, como poema en toda regla, en Poesía para la afición.

*

ARMONÍA EN EL BOUDOIR

Después de varios años de matrimonio, él se pone al pie de la cama y le dice a su esposa que jamás le conocerá, que en todo lo que dice hay más que no dice, que detrás de cada palabra que pronuncia hay otra palabra, y cientos más detrás de ésa. Todas esas palabras impronunciadas, le dice, encierran su verdadero ser, que ha sido traicionado por la personalidad superficial que está delante de ella. "Así que ya lo ves", le dice, quitándose las zapatillas, "soy más de lo que te he hecho creer que soy". "Ah, tonto", le dice su esposa, "claro que lo eres. Resulta que sólo pensar que tengas tantas personalidades perdiéndose en la nada es muy emocionante. Nada puede agradarme más que apenas existas tal cual eres".

jueves

DOS POEMAS DE CÉSAR SIMÓN


LO POSTRERO

Sólo el edén espera,
el edén de las rosas
que no se ven,
de los árboles que no existen.

*

NO, PALOMA MÍSTICA

No, no, paloma mística
que no convences porque no confiesas
la crueldad del mundo,
la divina equivocación.

*

Pertenecientes al libro El jardín, traídos aquí de su Poesía completa.

NUEVO LIBRO: EL POEMA QUE SURGE


Próximamente, la editorial Isla de Siltolá me publicará El poema que surge. Dejo aquí debajo una pequeña muestra de su contenido.

*

AHÍ ESTÁ

Concederte una página
entera para ti sola,
                               humildísima
florecilla sin nombre que has llamado mi atención
en las inmediaciones de la Puerta de Alcalá.

*

PLANES PARA UN DOMINGO VERANIEGO CON LA NOVIA

Ahora que don Amor ya hizo con nosotros,
igual que con dos palos, un fuego no visible,
y que de las cenizas hemos, ducha mediante,
resurgido como el Ave Fénix,
vistámonos con lo primero que encontremos
y, sin más historia, salgamos a la calle,
comiendo algo de fruta,
con la intención de ver tranquilamente, sentándonos
en un banco cualquiera, la Eternidad,
                                                            esa carroza
de cuento
que pasa y se queda, que no deja de pasar, que
moviéndose
se está siempre tan quieta.
Clarividentes, casi
casi se diría que sabios,
                                       veremos
que en su interior nos paseamos como reyes,
saludándonos con la manita
a nosotros mismos, que -fuera- estamos como pobres
mortales de la plebe humana.
                                                Entonces
hablaremos de banalidades trascendentes
(o tal vez al revés)
y compraremos helados, o refrescos,
si nos viene en gana. Sí:
Traten otros del gobierno
del mundo y sus monarquías.
                                               Nosotros,
ciudadanos por un día del famoso poema gongorino
-tú la mantequilla y yo el pan tierno-,
estaremos contentos y tranquilos,
en paz nuestros deseos con los hechos que ocurran.
Qué bien cumpliremos, nena, nuestra misión
de dejar hacer a la Vida,
qué buena arcilla seremos
para sus largos dedos.
Después, si es que Ella quiere,
cuando nos hartemos de estar ahí
iremos a comer un restaurante
-mira en mi cartera, por favor, estoy ocupado-
y, ya en la tarde como abejas en la flor,
a charlar con el río.
                                Allí
atestiguaremos que es dulce su voz
-agridulce, tan sólo, en ciertos tramos de la memoria-
y nos visualizaremos,
como en el estómago de una rana,
en el misterioso país de la Belleza.
No sé, preciosa mía,
si todo esto te parecerá un plan sugestivo
hasta la puesta de sol.
                                   Ésta
podemos contemplarla ya en casa, en la terraza,
discutiendo si cenar coliflor o huevos fritos
o advirtiendo, si cabe, que en el crepúsculo tan sólo es triste
la tristeza que a veces le ponen como guinda
nuestros ojos.
                       Y así, en un plis-plas y prácticamente
sin darnos cuenta, llegará enseguida
la medianoche, habremos sumado un ayer
y restado un mañana, a nuestras espaldas tendremos
un poco más de muerte, pero mirando a la luna
podremos sonreír, seguros de que vale la pena,
a la que aún nos queda por delante.

*

HAIKU

(Invierno, Parque de Ferrera)

Nadan los dos:
el cisne en el estanque,
el frío en mí.

*

¡QUÉ EXTRAÑO GOZO!

¿Cómo es posible,
amor,
que esté escuchando
aquí,
en el silencio,
que esté escuchando
yo,
sin el que escucha,
las seis oscuras cuerdas
de la luz?