domingo

LÍNEAS EN MEMORIA DE UMBERTO SABA


Caminaba ensimismada, atenta al teléfono móvil, como es costumbre hoy día en buena parte de la población. Sin pensarlo le dije: "levanta la cabeza, guapa". Se puso roja. Y creí saber, sólo por eso, que era la Rosa. O el símbolo de la Rosa, que indudablemente es otro símbolo. Mi pensamiento, por fortuna, es así de ingenuo con frecuencia. Carne de poesía naíf, me invita a asociar (y a veces le hago caso) roja con rosa, sueño con cielo, flor con amor. Y me digo que es una suerte porque ya hay demasiados cerebros atormentados por tratar de descifrar el mundo. El mundo no se deja descifrar. El mundo sólo acepta el canto o el silencio, que a su modo también es canto.

Lleva estas líneas, paloma, este modesto homenaje, a la tumba de Umberto Saba, que amó la rima flor-amor, que le encantó.

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