viernes

EN EL PARQUE


Quién sabe: puede que algún día, dentro de muchos, muchísimos años, me convierta en pájaro. De momento, cuando entro en sus dominios, ya no se espantan. Sólo cantan, caminan dando saltos y miran de un lado a otro nerviosa, graciosamente. Y no seré yo quien les diga qué canción cantar, cómo caminar, dónde poner los ojos. He venido sólo a escucharlos y mirarlos. A tener, con el suyo, un sueño inocente.


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