martes

RECORDATORIO


A todos esos que, manifestando una sublimidad constante, meditan seriamente -¡y por escrito!- en la Ilíada o en la Divina Comedia (cuando no en Goya o en el Bosco) y que sólo escuchan a músicos de la talla de Bach o Mozart, bien está que algún desalmado como yo les recuerde que, afortunadamente, como el resto de los mortales, cagan.


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