miércoles

LAS TRES PLUMAS


Con objeto de convertirme en un escritor metódico, la semana pasada me agencié tres plumas diferentes: una para las verdades, otra para las mentiras y una tercera para las verdades poéticas, que son las que yo prefiero, porque suelen ir más allá de la verdad y la mentira, liberándose de ambas, o conduciéndolas, en dichoso vuelo, hacia regiones alejadas de lo consabido. Pero mi plan ha fracasado estrepitosamente, pues vengo quedándome titubeante y trágico durante horas, frente a mis tres plumas, sin saber muy bien cuál corresponde a cada ocasión. Y harto de dudas acabo -como el que dispara a bulto, a ver si acierta- escribiendo cada línea con una pluma diferente. Es patético.

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