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jueves


COSAS SUELTAS


Mi canasto de frases: mi cuaderno de fresas.


*


Lo peor de todo es no caer en la cuenta de lo mejor.


*


Sólo un valiente reconoce tener miedo.


*



Rey de mi corona y presidente de mi república.

*

Toma un libro de historia.
Tacha los nombres propios
y escribe el tuyo encima.
Verás qué gracia te hace.

*

Entre escribir el día o serlo
elijo
ser el día que se escribe a sí mismo.

*

De sol a sol,
mera ilusión.

*

Es un poeta que al poema -si el viento sopla un verso como una orden- le dice: “escríbeme tú a mí, que soy un poco perezoso, un poco idiota, un poco triste”. Y va el pequeño miserable del poema y coge raudo el bolígrafo y la libreta.

*

El ingenio y el espíritu
unidos
jamás serán vencidos.

*

Eso que todos llaman el vacío,
eso que tantos llenan de palabras,
eso
es lo que te llena plenamente.

*

Lo complicado y lo sencillo, viejos amigos, cantan, borrachos, en la cena de antiguos alumnos del poema.

*

Un auditorio lleno atiende al recitado de un actor que es el mismo espectador sentado en todas las butacas.

*

Negarse a provocar las lágrimas en el lector de buena fe con la cebolla del poema que relata sucesos trágicos.

*

Versos bromistas, formales

(Vuélvase al célebre a la par que desconocido poema Tiene que haber de todo e incrústese ese verso donde se estime conveniente)

*

Hacer memoria
en el olvido
me sabe a gloria.

*

La armonía es así;
tú me das tu gran no,
yo te doy mi gran sí.

*

Una elegía por haber querido componer una elegía tras la muerte de un ser querido y no poder componer más que una elegía por haber querido componer una elegía tras la muerte de un ser querido y no poder.

*

Orgullo y vergüenza
de ser hombre.
Orgullo de mi vergüenza
y vergüenza de mi orgullo.

*

En la plaza de la emoción.

*

Viendo la tele, la palabra poética es explosiva, rica, elegante, famosa que no vende su vida privada -de qué-, sino que come porque nunca para de trabajar.

*

Cuando menos te lo esperas,
sale por pies
del poema
el ciempiés.

*

Del tiempo son caretas
calendarios y agendas.

*

La mano tonta de la envidia
rebusca piojos
en la limpia cabellera de la virtud.

*

¿Por qué se agobian tanto?
¿No ven que están durmiendo
con los ojos abiertos?

*

Desde el fondo del pantano
descuella la flor de loto.
Así surge el amor
ante los ojos.

*

Ladronzuelo de naranjas,
ten cuidado;
a la mínima te saca la escopeta
el aldeano.

*

La palabra, en la voz, como un ave en su nido.

*

De pronto, el mar es un conferenciante inexplicable, ante asistentes inexplicables, dando una conferencia inexplicable en la que explica lo poético como un fenómeno que no debe explicarse. De pronto, sí, el mar se llama Antonio Gamoneda.

*

Ahora que el poeta no hace planes
-es inútil hacerlos-
la musa quiere plan para esta tarde.

*

Espadas que florecen
y flores que se clavan.

*

Hamlet nos pone en un dilema existencial con la “o”, pero eso lo resuelve de manera sencilla una “y” que convierte en afirmación su famosa cuestión, dejándola como sigue:

To be and not to be: that is the affirmation.

Veamos ahora algo relacionado:

Esta mañana que soy, en la ventana que soy, me dice que la luz que soy es la mejor noticia de este día que soy, sin ser yo mañana ni ventana ni luz ni noticia ni día ni mucho menos yo.

*

Jefe y subalterno del poema.

*

Odas en el agua
y olas en la página.

*

Hay miradas que son cartas de amor.

*

Subiendo la escalera
me apoyo en este cuerpo.
(También es mi bastón).

*

Después
de arder
escribe con ceniza.

*

Alma particular
C/ La Nada, s/n
0000 -Todas Partes (Dios)-

*

Un fondo musical
la mística
lectura en bicicleta estática.

*

Correr
solemnemente
detrás de una tortuga enana.

*

Recular al alba
de la noche futura.

*

Tres interludios:
el mediodía
y los crepúsculos.

*

Casita en el monte + Luna amistosa = Un poema chino.

*

Los actores han sido poseídos
por su papel.
                      De ahí tanta tragedia.

*

La vida y la muerte
como un dueto.

*

Tirarse de cabeza
a la piscina de una lágrima.

*

Encendiendo un cigarro en la ventana,
un paisaje marino de Monet
se dispone a contemplar sus olas
como si fueran de otro.

*

En la mano sin nada mira
la flor inmarcesible
de la nada.

*

De repente el suceso
se abre como un cajón
y decide ponerse lo primero que encuentra.

*

Miro el papel en blanco
y lo vacío.

*

Cierro un libro. Y qué misterio:
nunca salgo de este otro
siempre abierto.

*

Ya lo decía el sábado que viene: todo lo que sucede y todo, todo lo que sucederá, ya sucedió.

*

Rayos de sol como pequeños
aprendices de monje
a besar el suelo se arrodillan.

*

¿Tu rostro máscara de nadie?
Nadie también es una máscara.

*

Sólo veo innumerables formas de lo nunca visto.

*

Rebosantes de salud,
las mejillas de las dudas
lechosas que reclaman las agarre
con ternura.

*

Entro en el locutorio del silencio,
llamo al país de lo desconocido
y soy yo quien responde al aparato.

*

A la típica pregunta
trascendente respondiendo
puñados de nieve y rosas.
(Lo santo al silencio imita).


LA LUNA EN LA PUNTA DE LA LENGUA: CUATRO POEMAS



MIRLO

¿Dónde canta ese mirlo?

Dan ganas de meterse en hipotecas
a medias con su música.

Me asomo a la ventana.
No veo al pájaro en ninguna parte
y en todo lo estoy viendo.

Todo canta.
Todo es mirlo de pronto.
Todo, nada, tan negro.

*

DESVÁN

En un estuche
del colegio
me encuentro el patio.
En el patio
un amigo muerto
ofreciéndome una onza de chocolate.
Cuando voy a morder
es un suspiro
lo que me llevo a la boca.

*

VISIÓN NOCTURNA

El grillo calla.

Se ha fundido
en un abrazo
inmenso
con esa estrella.

*

EL MAESTRO DAO FU SE SACA OTRO POEMA DEL BOLSILLO

Cuando era joven
me defendía como un erizo.
Hoy en día, más joven,
me defiendo como una flor.

OTRA RESEÑA


Muy brevemente, Antonio Rivero Taravillo comenta en su blog La luna en la punta de la lengua, mostrando unos versos a continuación de sus palabras. Para leerlo:


Sinceramente agradecido por tanto eco. Siempre es gratificante que algunos compañeros aprueben la labor de uno.


sábado

RESEÑA


Esta mañana, hacia las diez, me llamó José Ángel García para avisarme de que Amador Palacios comenta -en el suplemento cultural ARTES&LETRAS Castilla La Mancha, del ABC- La luna en la punta de la lengua.

Ha salido hoy. Lo busqué por la red, pero parece ser que de momento no lo han publicado en edición digital. Traigo aquí el comentario.

***

Puntería del decir poético

AMADOR PALACIOS

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LA LUNA EN LA PUNTA DE LA LENGUA

ADOLFO GONZÁLEZ

Editorial Pre-Textos Valencia,
2014, 72 páginas

     Cuando La luna en la punta de la lengua obtuvo el Premio de Poesía Arcipreste de Hita el poeta Vicente Gallego, miembro del jurado, destacaba en el informe final del fallo que "no es habitual encontrarse en un premio un libro tan cumplido como el de Adolfo González, un libro en que se dan cita la clarividencia poética y la sabiduría vital en luminosa armonía, y todo ello refrescado por unas gotas de buen humor". Ese lúcido vitalismo, esa claridad equitativa y ese humor sin dobleces que señala Gallego podría concentrarse en la atribución de la certeza expresiva que muestra la ceñida poética de este joven creador asturiano afincado ahora en Cuenca.
     Este libro consta de una ensamblada serie de proposiciones encuadradas en un lirismo de tono sencillo, sencillo en cuanto a la disposición de las frases, concatenado en sumarias cláusulas ahormadas en un tino poético donde los económicos vocablos apuntan a un decir que exhibe un encumbrado mensaje sorpresivo de alta condición poética ("El silencio / sopla como el viento, / canta como el mirlo, / habla como yo".)
    La luna en la punta de la lengua susurra de un tirón su contenido en la expectante capacidad receptiva de un lector que se va llenando de las dulces y escuetas confidencias que el autor le sugiere. Por su timbre de calidad antirretórica, tal lector puede asociar el sobriamente enriquecido poder comunicativo de esta colección poética a los versos de Gloria Fuertes, sin que Adolfo González sea un epígono de la célebre y simpática creadora madrileña ("Una niña tose / asomada a un balcón. / Yo dibujo una ventana en la libreta / y veo lo divino en su catarro".)
     Superando el decir poético de Gloria Fuertes, centrado en un humor intempestivo más que en el simulado fondo trágico que habita en la poesía de González, este libro mejor apunta a un espíritu que podríamos enmarcar dentro de la estética dadaísta, un movimiento desprovisto de férreos postulados y elevado a juegos verbales tamizados de un seco humor pueril ("Cuando era joven / me defendía como un erizo. / Hoy en día, más joven, / me defiendo como una flor").
     González, sin embargo, como pudimos corroborar tras su intervención en la última edición del Festival de Poesía para Náufragos celebrado en Cuenca, nunca ceja en el efectivo manejo de los recursos literarios para dotar a los versos de las más sabrosas cumbres.
     André Breton argumentaba, en su defensa de Dadá, que la corriente fundada por Tristan Tzara no fue un entramado político, ni una escuela, sino el refrescante afloramiento de un estado de ánimo, estado anímico del que está imbuido este libro de Adolfo González, que nunca olvida el misterio profundo poético ni un eficaz factor sorpresa siempre presente en sus poemas.


lunes

RESEÑA


Me entero ahora de una reseña de La luna en la punta de la lengua publicada en Apolo y Baco, página dedicada al jazz, el vino, la gastronomía y la literatura. Ya salió en septiembre. Va el enlace.

Apolo y Baco

jueves

RESEÑA


Nueva y sorprendente reseña de La luna en la punta de la lengua. Aunque me sonaba su nombre, no conocía a Deborah Antón. Para ver la reseña, sólo hay que hacer click:

aquí

domingo

PRESENTACIÓN



Presentación de La luna en la punta de la lengua en Alcalá la Real. 



A la izquierda de un servidor: Rafael Hinojosa, el concejal de cultura. A la derecha, el representante de la Fundación Caja Rural de Jaén, del que -lo lamento- no recuerdo su nombre. 




viernes

RESEÑA


En una nueva revista, una reseña de La luna en la punta de la lengua.


Índice del primer número.



La luna en la punta de la lengua
Adolfo González
Valencia, Pre-Textos, 2014

Tras una trayectoria al margen del circuito literario habitual, bajo publicaciones independientes y de poca difusión, sorprende Adolfo González (Avilés, 1982) con su nuevo poemario La luna en la punta de la lengua, que le valió para alzarse con el Premio Arcipreste de Hita 2013. Con una voz clara, concisa e irónica, va desarrollando un discurso con el lector en el que la luna le sirve de pretexto para entablar diálogo: "Espera, espera. / Tengo la luna / en la punta de la lengua". En el volumen predominan las formas breves, colmadas de paradoja y sorpresa: "Moriste antes de morir / y sigues aún con vida", y salpicadas con humor para reconstruir el mundo a su medida: "Una niña tose / asomada a un balcón. / Yo dibujo una ventana en la libreta / y veo lo divino en su catarro". Todo esto unido a una inclinación hacia el metapoema; ya sea como indigación, como en "Acto de fe", o como ataque a la erudición, como en "Socorro"; nos muestra a un poeta que huye de la seriedad y prefiere tomarse las cosas con gracia, ya sea por su boca o por la del apócrifo Dao Fu, que es capaz de sacarse poemas del bolsillo como quien no quiere la cosa. Un libro cargado de ingenio, giros inesperados y vitalidad, y que alcanza las mejores notas con "La eternidad está siempre de moda": "Desde hace siglos / la luna y este instante: / dos contemporáneos".