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martes

LECCIONES DEL PERRO


Vivir el presente, no aburrirse de lo consabido, mostrar los sentimientos sin pudor, no guardar rencor a nadie, pasar del qué dirán, ser alegre, leal, agradecido...Son lecciones que el perro, maestro en el arte de la simplicidad, me pregunta a diario. Pero a veces me sorprende con lecciones nuevas. Hoy fue de fotogenia.




viernes

ALEGRÍA


Siempre me propongo mantener las distancias con la gente, pero nunca lo consigo y me llevo unos chascos enormes. El saber del hombre es un edificio de humo. Numerosas noches mi musa me manda al sofá. En el mundo hay niños que son instruidos para hacer la guerra. Lloraré eternamente.

EN EL PARQUE


Quién sabe: puede que algún día, dentro de muchos, muchísimos años, me convierta en pájaro. De momento, cuando entro en sus dominios, ya no se espantan. Sólo cantan, caminan dando saltos y miran de un lado a otro nerviosa, graciosamente. Y no seré yo quien les diga qué canción cantar, cómo caminar, dónde poner los ojos. He venido sólo a escucharlos y mirarlos. A tener, con el suyo, un sueño inocente.


AVISO


Se acerca la época de los haijines albaceteños. Bolígrafo asomando del bolsillo de la camisa (de cuello Mao), recorren los bucólicos senderos dispuestos a anotarlo todo.


miércoles

MODERNIDAD


No tengo cuenta en ninguna red social. Mi teléfono móvil es un infalible Alcatel de teclado cuya aplicación más novedosa es la alarma. No llevo tatuajes ni pendientes ni piercings y me visto -no soporto ir de tiendas- con la ropa que me compran mi amiga o mi madre. Una vez intenté bajarme música de Internet y fui incapaz de entender el procedimiento (tampoco puse mucho interés, la verdad). Con todos estos datos, se diría que moderno moderno no soy (lo cual tampoco sería cosa mala), pero hay que saber que no por estar a la moda se es moderno: se es moderno cuando la moda no te preocupa en absoluto.


DISCURRAMOS



Un hombre nace en 1907 y muere en 1993. De 1993 años (d.C.) que podría haber vivido, ¡vive solamente 86! Está clarísimo: lo que realmente somos tiene más que ver con eso que llamamos la nada -que en verdad es muy buena gente- que con este tiempo de tribulaciones y alegrías pasajeras.


martes

RECORDATORIO


A todos esos que, manifestando una sublimidad constante, meditan seriamente -¡y por escrito!- en la Ilíada o en la Divina Comedia (cuando no en Goya o en el Bosco) y que sólo escuchan a músicos de la talla de Bach o Mozart, bien está que algún desalmado como yo les recuerde que, afortunadamente, como el resto de los mortales, cagan.


lunes

AIRE


El aire, según la RAE, es el gas que constituye la atmósfera terrestre, formado principalmente de oxígeno y nitrógeno, y con otros componentes como el dióxido de carbono y el vapor de agua. Y según las palabras que aprovecho -pues me sirven, y puedo- de un poema recientemente escrito:

Es un amor indudable
que no es verdad ni mentira,
que simplemente es amor,
que no se sabe qué es.

De las dos definiciones, yo creo que prefiero la primera: me fascina la extrañeza que produce, o que es capaz de producir, el anodino lenguaje de la engañosa objetividad. Pero las dos dicen aire, y con palabras que son aire, precisamente aire, desde el mismo momento en que alguien las pronuncia.

miércoles

YA NO CONCEDO ENTREVISTAS


-¿Por qué ya no concedes entrevistas?
-La última creo recordar que fue para una televisión local de Andalucía, pero porque aparecieron allí en una presentación de un librito mío. Desplegaron de repente todos sus aparejos, y por no hacerles el feo tuve que atender a lo que me preguntaron. Como buenamente pude, claro, que poco más de media hora antes me estaba echando una siesta de las de pijama. En ocasiones como ésas no te queda otro remedio, pero prefiero evitar las entrevistas siempre que sea posible. Lo que no haré, en ningún caso, será buscar que me entrevisten.
-¿Pero por qué? ¿Por qué prefieres evitarlas?
-El principal motivo es que soy un tipo sin respuestas, y el papel de entrevistado consiste en responder. ¡Si me dejaran a mí hacer las preguntas y contestarlas en casa tranquilamente...! Yo lo haría todo: titular, entradilla, preguntas y respuestas.  
-¡Eso sería el antiperiodismo!
-No, ahora en serio. En primer lugar, no me llaman la atención las entrevistas porque no tengo afán de notoriedad y sí, por el contrario, cierto sentido del ridículo y una consciencia que me hace darme cuenta de mi poca importancia en la inmensidad del Universo. Y, en segundo lugar, porque normalmente en las entrevistas te hacen preguntas como por salir del paso. Otra asunto sería hablar con un periodista con verdadero interés por tus historias, pero resulta que le encargan la entrevista a periodistas en prácticas, o que no tienen ni idea de literatura, o incluso con poca cultura general, y que te hacen preguntas del tipo: ¿de qué trata tu libro?, ¿por qué se titula así?, ¿cuántos poemas tiene? No sé, me pone de muy mal humor encontrarme con preguntas así. Y tampoco me gustan algunas de las preguntas que me haces tú, tan comprometidas. Para responderlas necesito mi tiempo... Y para aquéllas otras se me ocurren respuestas tan poco interesantes como las propias preguntas. 
-Pues siendo un autor aún joven sería bueno que te dieses a conocer más en los medios...
-Eso es lo que los medios creen, que cuando eres joven o relativamente joven o desconocido te hacen un favor por entrevistarte. Lo creen porque la mayoría de escritores están locos porque los entrevisten, por promocionarse. Yo prefiero pasar un poco más del tema.
-Ummm...No sé si es ésa la actitud más adecuada. Más bien un poco negativa.
-Desde mi experiencia, no puedo hablar desde otra, es la actitud adecuada. No es ser negativo ni estar cerrado, sino valorar qué te compensa o no y actuar en consecuencia. ¿Me haría más feliz verme cada poco entrevistado en el periódico? ¿Me convertiría en un poeta superventas a lo Benedetti? ¿Pagan por responder? ¿Interesa a alguien el poema?

lunes

MUJERES DE ESCRITORES


Las hay con vocación de viuda literaria. Pero lo más curioso es que los haya con vocación por ellas. ¿Qué ternuras les dirán al oído: "tu luto es mi loto"?

El escritor que sólo se enamora de escritoras es más vanidoso que ningún otro: sólo puede enamorarse de sí mismo, de su propio reflejo en ellas.

No es un verdadero poeta si no teniendo novia tampoco tiene zurraspas de vez en cuando.

Escritor talludito, mediocre, pero con estudiada pose interesante, incapaz de conquistar a una mujer hecha y derecha buscó en la facultad de Filología.

Si al leerle tus poemas suele interrumpirte, porque tiene colada o plantas que regar, no te quepa duda: es el amor de tu vida.

domingo

PEQUEÑO RECOPILATORIO DEL YO


Ya te lo decía yo / Lo que yo te diga / Digo yo / Yo no fui / ¡Fui yo!/ Yo estuve aquí / Aquí estoy yo / Yo estaré contigo / Tú no sabes quién soy yo / Yo soy el que soy / Os vais a enterar de quién soy yo

sábado

JUEGOS DE SOMBRAS


Revisando el nuevo libro, me encontré que donde debía poner "A la sombra de una nube negra" ponía "A la sombra de una negra". Me había comido una nube, lo cual no deja de ser bastante poético, y de inmediato, como por arte de magia, apareció una negra. Vomité la nube y la volví a colocar en su sitio: la negra era muy grande para mí, me agobiaba tenerla encima, no daba abasto con ella.


domingo

LÍNEAS EN MEMORIA DE UMBERTO SABA


Caminaba ensimismada, atenta al teléfono móvil, como es costumbre hoy día en buena parte de la población. Sin pensarlo le dije: "levanta la cabeza, guapa". Se puso roja. Y creí saber, sólo por eso, que era la Rosa. O el símbolo de la Rosa, que indudablemente es otro símbolo. Mi pensamiento, por fortuna, es así de ingenuo con frecuencia. Carne de poesía naíf, me invita a asociar (y a veces le hago caso) roja con rosa, sueño con cielo, flor con amor. Y me digo que es una suerte porque ya hay demasiados cerebros atormentados por tratar de descifrar el mundo. El mundo no se deja descifrar. El mundo sólo acepta el canto o el silencio, que a su modo también es canto.

Lleva estas líneas, paloma, este modesto homenaje, a la tumba de Umberto Saba, que amó la rima flor-amor, que le encantó.

miércoles

SUEÑOS SON


Anoto -mero capricho- diez nombres españoles de mujer: Alba, Sol, Lluvia, Esperanza, Felicidad, Amor, Consuelo, Purificación, Remedios, Luna. Los anoto y, de repente, sueño que soy padre de diez niñas llamadas así. Qué hermoso sería, qué hermoso sería complicarme la vida de ese modo. Vivir rodeado de mujeres, darlo todo por ellas, ponerme a sus órdenes, carecer de tiempo para mí. Pero los sueños sueños son, desde luego, y me faltan materias primas para lograr que éste se confunda con el de la realidad. Necesitaría una mujer fértil y delgada (ya engordará la pobre) no mayor de veinticinco años (la mía los supera), un tremendo golpe de suerte en la lotería y, además, que el método Shettles funcione. De poco me sirve sin todo eso, Calderón, tener un semen de extrema calidad.

viernes

GRADOS DE CONFIANZA


Ese punto de la relación en que tu novia, el día de reyes, te regala un pack de tres pares de calcetines. Y tú, a ella, veinte euritos, para no equivocarte de colonia.

jueves

EJERCICIO DE EMPATÍA


Desde los ojos de un señor imaginario refugiado en la literatura, sin contacto directo con lo rabiosamente vivo, hago el experimento de leer, en este mismo blog, algunos textos desvergonzados. Y la verdad es que cuesta un poco, aunque es asumible, encontrarse a uno mismo cierto parecido con Mowgli.

miércoles

AQUELLOS MARAVILLOSOS AÑOS


Cualquiera tiempo pasado / fue mejor, cantaba herido Manrique. Yo no sé si eso es verdad más allá de sus coplas, porque en la nostalgia hay algo de petulancia, pero no cabe duda de que los porteros de fútbol ya no son lo que eran. En mi infancia había dos estilos principales: el de Zubizarreta y el de Buyo. Pero ahora todos parecen haber pasado por la misma escuela. Y ya no se ven chapas tan cómicas:


martes

APUNTE FINAL SOBRE PREMIOS LITERARIOS


¿En qué piensan los que redactan las bases de los concursos de poesía cuando piden un mínimo número de versos? ¿Es la poesía una cuestión de cantidad, o tiene más que ver con la intensidad y otras cualidades? Si el santo Juan de Yepes viviera hoy en día y entrara en escritores.org, dispuesto a enviar su Cántico espiritual a algún premio, se asombraría de no poder participar en casi ninguno, ya que su libro consta de cuarenta liras -doscientos versos- y en la inmensa mayoría de las bases exigen quinientos como poco. ¿Qué importa que la suya sea, acaso, la obra cumbre de nuestra poesía? Me pregunto si es que creen justificar la pertinencia del premio con la extensión de la obra ganadora: quiero pensar que no tienen tal cacao mental.

lunes

NO DIGO NOMBRES (NOTAS SOBRE PREMIOS LITERARIOS)


Me he retirado de unos cuantos concursos literarios en mi pequeña historia. Mencionaré dos de ellos.

1/ Una vez me presenté al Adonáis, pero en cuanto me enteré de cómo era la gala de entrega del premio... Resulta que citan a los finalistas sin que ninguno sepa si ha ganado o ha obtenido un accésit. Algo así como la gala de los Goya. En cuanto a los nominados:

a) Entiendo que se llenen de orgullo y satisfacción como Juan Carlos I.
b) Admiro que estén dispuestos a sufrir de incertidumbres evitables, a la expectativa de la decisión -siempre relativa y discutible, tratándose de arte lo que se juzga- de los miembros del jurado.
c) Me extraña, en algunos casos muy concretos, que no tengan un poco más de amor propio, que se rebajen de esa manera, que vayan allí a hacerle la rosca a esos señores, que necesiten tanto del reconocimiento ajeno para reconocerse a sí mismos.

2/ Recientemente me he retirado del premio Hiperión: en cuanto Javier Sánchez Menéndez dio el sí a mi nuevo libro. Una isla como la suya, exactamente como la suya, es lo que necesitaba un náufrago como yo.

***

Ya sólo me atraen -y los días tontos- los premios con dotación económica. Quiero comprarme una cabaña en Covadonga.

***

En relación con los premios de Visor, los poetas que detestan la corrupción tienen dos opciones, tan legítimas la una como la otra:

1/ Tacharlos de la lista de posibles.
2/ Conservar la fe en que no en todos se hacen trampas: a veces, raras veces, se lleva el premio alguien con el nombre limpio. Pero hasta que eso suceda lo más probable es que haya que pasar por el suplicio de hacer cola en Correos más de una vez (y de dos, y de tres...).

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Me quejé de no cobrar derechos de autor por mi único premio literario, pero la culpa es mía: confiando en la seriedad de los editores, no firmé contrato de edición. Es lo que ocurre cuando no eres Caín, que a veces te piensas que todo el mundo es Abel y, sin darte cuenta, tus honorarios desaparecen en un juego de manos que no viene en tu set de magia Borrás.

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Por La luna en la punta de la lengua fui el finalista más joven del Premio Nacional de poesía que concede el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. El mismo año que se lo dieron a Luis Alberto de Cuenca. No siento ningún orgullo por ello. De hecho, no quería ponerlo aquí por si parece lo contrario, pero tengo que hacerlo para señalar el seductor (amén de maestro) romanticismo que hay en la derrota. Sí, encontré algo morboso, en el más sano sentido de la palabra, en el hecho de ser eliminado, como buen pardillo, en la primera ronda de votaciones. Es el mismo romanticismo que actuar de extra en una película de bajo presupuesto y que en el montaje corten tu única escena, esa en la que te matan de un solo disparo.

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Quien lo merezca, no se olvide de celebrar, como Míchel en el Mundial de Italia, el premio literario más agradecido, el premio de poder decir lo que te da la gana.

martes

NOTAS SOBRE EL HAIKU



El patrón métrico 5-7-5, si no contiene el espíritu del haiku, es lo mismo que un vaso de agua sin agua.

*

¿A cuento de qué ese afán de atrapar el instante, como si de una gallina escurridiza se tratara? Las palabras del haiku parecen capaces de ello. Parecen: es ilusorio, nadie ha atrapado el instante. Y está bien que así sea. Lo pertinente es dejarlo suelto.

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En la terraza de una cafetería, en una mesa sin nadie, con dos tazas de café sin recoger, una paloma picotea. Ahí tenemos haiku. Sobre la tapa de un contenedor, una gaviota que salta al contenedor de al lado. Ahí tenemos haiku. La calle está llena de esas cosas que dicen los haikus. Para encontrarlos sólo hace falta colocarse los ojos en su sitio.

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Creo que al escribir únicamente haikus se corre el riesgo de reducir a sistema la poesía[1]. Sobre todo si el poeta recibe elogios y no duda de sí mismo lo suficiente. Entonces puede confiarse, gustarse demasiado, acabar diciendo: ¡Esto funciona! ¡Marchaaando otro haiku! Es comprensible. Pero convertir en fórmula lo que una vez fue hallazgo no es el camino que me interesa.

*

El haiku no es de vagos, sino de observadores. Pero el buen haiku no exige ningún esfuerzo, se te entrega del todo, no deja lugar a dudas. Se recibe y ya está.

[1] Creo que también pasa con los sonetos, las coplas, etc.