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martes

TAL CUAL


¡Menos mal que aquel artista tan comprometido acogió a quince refugiados en su coqueto chalet de la sierra madrileña!

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Está el ambiente enrarecido y tenso en las calles, como si hubiera llegado la paz mundial.

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Se acerca la época de los haijines castellano-manchegos. Bolígrafo asomando del bolsillo de la camisa -de cuello Mao-, recorren los bucólicos senderos dispuestos a anotarlo todo.

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En el funeral de mi abuela más querida me cagó una paloma en la cabeza.

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El lunes decretó llover, dando cuenta al martes, al miércoles y al jueves, reunidos inmediatamente al efecto, con cuya autorización siguió lloviendo hasta el domingo. 

TAL CUAL


Entonces entró un parapléjico reclamando, para él solo, el espacio que ocupan cinco personas de complexión normal. 

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Y así habló, por fin, Ángel: "Para que te beatifiquen hacen falta tres cosas: buenos mofletes, ojos claritos, pico cerrado".

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Si se te ocurre rozar la Excelencia -o lo que es lo mismo: la Inocencia-, ya puedes sentarte a esperar que te confirmen amargamente, inventándote un defecto, o acusándote de lo que no eres, que no has fracasado del todo.

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Cuando estés triste /-me dice mi ángel de la guarda- / lee esa antología / en la que tampoco figuras.

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Como el que muerde a un dentista que sin sacar su dedo de tu boca te hace preguntas que requieren una respuesta razonada.

lunes

TAL CUAL


-Diga algo sobre Cataluña. Es obligatorio. 
-Barcelona, Tarragona, Lérida y Gerona. 

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Anda tristón Pinilla porque nadie ha escrito una reseña de su nuevo libro. Pobre. Es el único escritor del mundo que ha sufrido tan terrible desgracia. Él sí que sabe de qué va la vida.

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Titular: Pillan rezando a un ateo.

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"A mí es que con las tetas muy grandes me agobian".

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Yo no sé si soy optimista o pesimista: estoy convencido de que me va a tocar la lotería de Navidad y de que voy a perder el décimo.

domingo

EXPERIENCIAS DE LECTURA


El otro día, releyendo Estío, de Juan Ramón, experimenté de nuevo, y como si fuera vivencia nueva, la poesía: el silencioso rincón de lectura, la luz de la mañana iluminándolo, mi tonta que entraba y salía en bata, los versos del maestro, mi voz que en alto los decía..., todo se manifestaba como poesía, como auténtica poesía. Sería un arrebato místico, supongo, sería esa suerte de cielo anímico al que sólo pueden conducirte los verdaderamente grandes. Más tarde, algo aburrido, me asomé a Internet con la intención de leer chorradas. Y así cayó una larguísima crónica, demorada en detalles absurdos, de un escritor que apesta a falsamente profesional, y a continuación no sé qué de un Slam Poetry. Y entonces experimenté de nuevo, pero esta vez como algo consabido, el asco, el ¡bah!, el descreimiento en cuanto rodea la gema oculta de la poesía. Pero no puedo desdeñar, ni por asomo, esta segunda experiencia. Aunque no siempre me guste repetirla, también ha conformado mi criterio como lector.

sábado

APUNTES SOBRE PREMIOS DE POESÍA


¿En qué piensan los que redactan las bases de los concursos de poesía cuando piden un mínimo número de versos? ¿Es la poesía una cuestión de cantidad, o guarda más relación con la intensidad y otras cualidades? Si el santo Juan de Yepes levantara la cabeza y entrara en escritores.org, dispuesto a enviar su Cántico espiritual a algún certamen, se asombraría de no poder participar en casi ninguno, ya que su libro consta de cuarenta liras -doscientos versos- y en la inmensa mayoría de las bases exigen quinientos como poco. ¿Qué importa que la suya sea, acaso, la obra cumbre de nuestra poesía? Me pregunto si es que creen justificar la pertinencia del premio con la extensión de la obra ganadora: quiero pensar que no tienen tal cacao mental.

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Entre uno y cinco galardones de cierto brillo sientan bien a cualquier poeta. Más de cinco es antiestético. 

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De presentarse a un concurso de poesía, que sea uno con un nombre que le guste a uno. Si no el de un gran poeta -y grandes poetas hay muy pocos-, el de un lugar que te evoque o sugiera algo, que te haga soñar. Ganar el premio Sandra Benítez, por poner un ejemplo inventado, sin apreciar la poesía de Sandra Benítez, no tiene ningún sentido salvo que seas un cazapremios. 


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Escribir para concursar es uno de los peores crímenes que se pueden cometer contra la poesía.

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Descartar presentarse a esos concursos en los que citan a los finalistas en un salón de actos, como si de la gala de los Oscar se tratara, sin que los pobres sepan quién es el ganador. Ante todo, un poco de dignidad.

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Descartar también presentarse a esos concursos que generan demasiado ruido, demasiado compromiso mediático. Ilusoria o no, la libertad es un bien.

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-Concursar con más de cuarenta y cinco, cincuenta años...
-¡Hombre, si no queda otro remedio...!
-Rara vez es por eso. Hay mucho vicio.

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Si nos cae en suerte uno de esos premios que se ganan sin presentarnos -Premio Nacional, Premio de la Crítica, etc-, cómo no aceptarlo con gratitud. Es verdad que ponen hueco a cualquiera, pero llegar al extremo de rechazarlo es escandalosamente estúpido. 


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Ganar un premio publicado por X, que ya le había publicado parte de su obra, y al año siguiente otro premio publicado también por X. Eso es lo que se dice un poeta humilde, que no se cree más listo que nadie, que piensa que la gente no es tonta. 


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A Lance Armstrong le quitaron los siete Tours de Francia que ganó. A todos esos que consienten, favorecidos, los premios tongo, no sabemos qué justicia les habrá reservado el Señor del Destino. 


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Pues que son minoría los poetas sin premio, me doy cuenta de que escribiendo estas reflexiones son legión las vanidades que pueden, dándose por aludidas, sentirlas como una ofensa personal. Qué se le va a hacer: yo soy una persona seria que dice las verdades del barquero, por desgracia para mí y para disfrute de todos.


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Al presentarse a un premio al que aspiran doscientos, hay quien piensa que son doscientos los poetas aspirantes. Pero poetas se han presentado cuatro o cinco como mucho: el resto son idiotas preocupados por el canon o vendidos al dinero. 


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Cansa y divierte, al mismo tiempo, tanto mequetrefe que se cree que con unos cuantos premios y críticas tiene garantizada la gloria literaria en la mullidita posteridad. Tomen tierra, por Dios. La mayoría de poetas dura sólo dos generaciones: la memoria de los bisnietos es muy selectiva.

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A un amigo le han puesto una faja en su nuevo libro de poemas, que obtuvo un premio, y me comenta que eso de la faja no le gusta, que le recuerda a las medallas militares. Sobre tan trivial asunto hemos mantenido un pequeño debate por correo electrónico. Es que somos muy dados al palique. Yo he argumentado que un libro laureati es mejor que vaya con faja, porque se quita en un momento, que con el nombre del premio en la cubierta. La mención del laurel, para mi gusto, es suficiente que venga en las primeras páginas. Y la faja, aun siendo innecesaria y un tanto peliculera, cumple con la función de llamar la atención en las librerías. Sí, es mil veces mejor la faja. Como mil veces mejor es el amor que la amistad -cosa que él también sabe, pienso al leer su libro-, pese a que tantos melones defiendan lo contrario.

SALUDOS A LA AFICIÓN


Alguien ha vuelto a preguntarme si estoy en facebook, pues parece ser que le ha pedido amistad (pensando que era uno) a otro Adolfo González que sí se encuentra en esa red social, y que no sé si habrá aceptado dicha solicitud. Qué historias. A mí, como a Roberto Carlos, me gustaría tener un millón de amigos, pero visto lo visto con los que tengo me conformo. Por eso no estoy en facebook.

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Abrir una cuenta de twitter, tuitear unos versos de San Juan de la Cruz y marchar corriendo.


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Registrarme en Instagram para ir a una estación de esquí -yo que no sé esquiar- y, ataviado con un gorro monísimo, hacerme un selfie poniendo morritos junto a una chica preciosa, un poco corta si quieres, pero de sonrisa perfecta, y gran lectora de poesía influencer.

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Hoy iba a traer a este blog -lo único que me ata a la red- un poema de Agustín García Calvo que empieza diciendo: "Hay una pequeña, rubilla, de tetas pimpantes...". No me pregunten por qué no lo traigo. Antes pregúntense por qué no destruyo este blog.

jueves

CALDERÓN APARTE


Desde ese estado que los hinduistas llaman turiya, dice Ramana Maharshi: "En el caso del sabio, dormir despierto o estar despierto mientras duerme o soñar dormido o soñar durante la vigilia, todo le es más o menos igual". O sea, que cuando observamos el mundo como si no estuviéramos soñando -como necios- juzgamos la realidad a la ligera, tenemos la cabeza a pájaros.

DISCURRAMOS


Un hombre nace en 1907 y muere en 1993. De 1993 años (d.C.) y siguientes que podría haber vivido, ¡vive solamente 86! Está muy claro: lo que realmente somos tiene más que ver con eso que llamamos la nada -que en verdad es muy buena gente- que con este tiempo de tribulaciones y alegrías pasajeras.

domingo

MI TELÉFONO


Su aplicación más novedosa es la alarma, pero mientras no me falle le seré fiel. Para hacer fotos ya me dejan alguno. Y si no me dejan ninguno tampoco pasa nada: yo no quiero atrapar el instante, sino dejarlo suelto, que es más magnánimo. Soy un fashion victim, ya lo sé.


miércoles

SUEÑOS SON


Anoto -mero capricho- diez nombres españoles de mujer: Alba, Sol, Lluvia, Esperanza, Felicidad, Amor, Consuelo, Purificación, Remedios, Luna. Los anoto y, de repente, sueño que soy padre de diez niñas llamadas así. Qué hermoso sería, qué hermoso sería complicarme la vida de ese modo. Vivir rodeado de mujeres, darlo todo por ellas, ponerme a sus órdenes, carecer de tiempo para mí. Pero los sueños sueños son, desde luego, y me faltan materias primas para lograr que éste se confunda con el de la realidad. Necesitaría una mujer fértil y delgada (ya engordará la pobre) no mayor de veinticinco años (la mía los supera), amén de un tremendo golpe de suerte en la lotería y, por descontado, que el método Shettles funcione. De poco me sirve sin todo eso, Calderón, tener un semen de extrema calidad.

lunes

MATIZ DE UNA POÉTICA


No confundir la falsa y, pese a ello, afortunada modestia horaciana, con la auténtica humildad. Aquélla puede ser utilísima, tanto para la literatura como para la convivencia, pero la auténtica no es sino el íntimo reconocimiento de lo real: nuestras genialidades poéticas (las tenemos) brotan siempre de nuestros peculiares dones, pero ni siquiera éstos son nuestros... Pertenecen a la vida, que nos los presta un rato.

Quien con esta actitud y unos veinte amoríos, un gran amor, mil lecturas y una dieta mediterránea, rica en fibra, en diez años no escriba ni un solo poema de altura, quizá deba abrirse a nuevos horizontes -no se acaba el mundo- lejos del papel en blanco.

sábado

MUJER BOTERIANA



Mujer fumando (Botero)


Por su gordura, en absoluto problemática para ser medianamente feliz, Olaya tiene sufridos muchos complejos; pero gracias a sus tetas, ocupantes también de un amplio espacio, parece haberlos superado definitivamente. Sí: Olaya saca pecho, y hace bien. 


CREENCIAS


Hay gente que cree en la física, gente que cree en el feminismo, gente que cree en el azar, gente que cree en la cultura. Y a mí me parece muy bien. Yo respeto todas las creencias, pero sólo creo en Jesusín de Galiana.




lunes

APUNTE SOBRE ROBERT WALSER


                    Leyendo Escrito a lápiz: Microgramas II (1925-1932)


Esto tan suyo, esta prosa lírica (que no poema en prosa) como una suerte de variaciones alrededor de nada en concreto, o como cauce de una frenética actividad cerebral, me parece realmente admirable. No así la legión de mitómanos que su historia personal ha motivado: pertenecen al lado tonto de la literatura; son peliculeros que idealizan, con base en chismes y figuraciones (y a veces en nada), a los artistas un tanto al margen. Pero no importa: Walser los sobrevive sin problemas; su escritura, graciosa paloma, sobrevuela por encima de su cadáver sobre la nieve.

miércoles

AQUELLOS MARAVILLOSOS AÑOS


Cualquiera tiempo pasado / fue mejor, cantaba herido Manrique. Yo no sé si eso es verdad más allá de sus coplas, porque en la nostalgia hay algo de petulancia, pero no cabe duda de que los porteros de fútbol ya no son lo que eran. En mi infancia había dos estilos principales: el de Zubizarreta y el de Buyo. Pero ahora todos parecen haber pasado por la misma escuela. Y ya no se ven chapas tan cómicas:


martes

DOS APUNTES SOBRE EL HAIKU


El patrón métrico 5-7-5, si no contiene el espíritu del haiku, es como un vaso vacío.

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Al escribir únicamente haikus, como al escribir solo sonetos o coplas, se corre el riesgo de reducir a sistema la poesía. Sobre todo si el poeta recibe elogios y no duda de sí mismo lo suficiente. Entonces puede confiarse, gustarse demasiado, acabar diciendo: ¡Esto funciona! ¡Marchaaando otro haiku! Es comprensible. Pero convertir en fórmula lo que una vez fue hallazgo no es el camino que me interesa.


viernes

CONCENTRACIÓN


Debajo de estas líneas hay una rosa blanca. Si alguien no la ve, se debe a que también es blanca la plantilla del blog. Pero la flor está ahí. Y el secreto está en concentrarse hasta no ver más que rosa blanca.

AMISTAD



Aunque me venda por una miga de pan, es sin duda, como reza el tópico, mi mejor amigo. Tiene una gota de zorro y otra de lobo (aúlla cuando oye campanas) y yo vengo a ser como su lado humano. Perrillo faldero total, si por ejemplo voy a hacer pis, no es infrecuente que me siga y se asome al váter a ver cómo cae el chorrito. Es mi sombra peluda, ¡pero cómo brilla a la luz del sol! Se llama Conqui, por conquistador y por conquense, aunque también responde al nombre de Antonio o Fermín siempre y cuando se le ofrezca comida. Una vez lo vi correr detrás de una mariposa y me inspiró un poema. Un poema algo tonto, en mi opinión. No obstante, cuando se lo leí, me dijo que le parecía muy bien.

TODO UN MAR DE LECTURAS


Este texto es el mar, porque así está estipulado. Y el mar genera, como su propio nombre indica, todo un mar de lecturas: tenemos la lectura del paseante, la del bañista, la del marinero, la del buceador... O incluso la del pez, para quien la vida son los cebos que van a dar a la tierra, que es el morir.