Mostrando entradas con la etiqueta Poesía para la afición. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poesía para la afición. Mostrar todas las entradas

domingo

AFORISMO DE MURILO MENDES


Puesto que la poesía es al poema lo que la viña al cesto, no necesariamente han de ser poemas lo que se incluya en Poesía para la afición. Hoy toca aforismo de vuelo alto. Más del autor, AQUÍ.

***

Una flor es simple; sin embargo resulta de operaciones complejas. Una flor es una aparición poética.




jueves

UNOS CANTARCILLOS DE ISABEL ESCUDERO


Mientras la inmensa mayoría de los poetas españoles, corrigiendo sus poemas, se pasaban horas evitando la rima, la Escudero, tan folclórica ella, se plantaba una flor en el pelo y se iba por ahí a buscarla, pues estaba convencida del valor de la poesía con vocación oral. 

Los siguientes proverbios, que uno prefiere llamar, como a casi todo lo suyo, cantarcillos, son sólo un ejemplo de esa apuesta mantenida en el tiempo. Frescos y garbosos, se vienen para acá desde el libro Cifra y aroma.


No enciendas velas:
verás a Dios
entre la niebla.


¿Cuánto te quiero?
Si me lo preguntas,
dinero.


Sabiduría, sabiduría,
unas veces Marta
y otras María.


¿Me gusta?
¿No me gusta?
Más allá de mis gustos,
la hermosura.


Martes de carnaval:
te he conocido
por el disfraz.


El periódico de ayer
¡qué viejo es! 


En medio de la noche
soy como el grillo:
lo poco que sé
te lo repito.

DOS POEMAS DE ANTONIO GRACIA


Hombre capaz, sin estar en el trust, no sólo de ganar el Loewe, sino de que se lo revoquen, Antonio Gracia es uno más de los poetas especializados en el endecasílabo. Pero el suyo, amén de particularmente plástico, dice cosas, y las dice de forma rotunda.

Leyendo Informe pericial, librito del que traemos estos dos poemas, en la memoria del lector curtido quizá se presente, desmoralizante, un verso de Roberto Juarroz: Ya no puedo admitir ninguna historia. Sin embargo, difícilmente abandonará la lectura ante la fuerza de estos poemas que el autor define como apuntes para un informe pericial sobre la Historia, pues en ellos se demuestra, una vez más, que la poesía también admite historias.


II

Fue en la lejana Grecia, cuando el hombre
miraba a las estrellas y soñaba
con alcanzar sus sueños al nombrarlos.
El firmamento era aún un incunable
que los hombres leían mansamente
para dormir soñando con los dioses;
era la lluvia limpia, y todo era
manantial y pureza, y pensamiento
ansioso de preguntas y respuestas.
Los ojos descubrían con placer
cada fragmento de la inmensidad,
y escribían con sabia observación
el codicilio mágico del cosmos.
Fueron días de infancia y plenitud
en el regazo de la madre Tierra.
Entonces, la alegría de vivir
caminaba desnuda por los campos
sin temor a que nadie la violase.
La vida era un oasis bajo el cielo,
el cielo estaba cerca de las manos,
el mar era otro cielo navegable
y el río un meteoro de cristal.
Cuánta quietud había en la mañana;
y en la noche, con qué serenidad
se escrutaba a sí mismo el corazón
como una alforja llena de diamantes
cuya belleza era tan sólo el fruto
de una vasta armonía. Aquel estado
de dicha natural aún permanece
en la carne. Y la sangre lo reclama.
El corazón no olvida el paraíso.

                                                     [Clarividencias]


XVIII

Mil seiscientos ochenta y nueve, Mil
setecientos setenta y seis, y Mil
ochocientos ochenta y tres. Tres fechas
jalonan la igualdad de la justicia:
el mundo es un estado de derecho,
la ley es superior a cualquier hombre,
el Pueblo es quien gobierna y dicta leyes.
Nadie podrá elegir ya en nombre de otro.
Todos los olvidados de la historia
-las mujeres, los negros y los pobres-
son también, plenamente, ciudadanos.
¿Será probable unir ya para siempre
todas las almas en un solo abrazo?
Velemos todos para que se cumpla
el testamento de la libertad.

                                                      [El sueño de la razón]

miércoles

DOS (O TRES) POEMAS DE FRANÇOIS VILLON


En principio son dos, aunque a simple vista parezcan tres, los poemas que aquí leemos de Villon. Como indican las notas al final del libro (titulado, sencillamente, Poesía), Versete es la composición que se inserta acto seguido de Epitafio. Dicho con más claridad: que las dos primeras piezas conforman un solo poema, pese a que en una lectura desatenta la tipografía desconcierte, pues Versete son los versos que en Epitafio el poeta pide sean dichos por él. Aun así -piensa uno-, dado que prácticamente toda la poesía de Villon es epitáfica (y testamentaria), el poema admite ser leído como dos poemas independientes, o como dos fragmentos de ese ajuste de cuentas, consigo mismo y con los otros, que constituye el grueso, y lo más interesante, de su legado literario.

La traducción es de Carlos Alvar.

***

EPITAFIO

AQUÍ YACE Y DUERME UN ESTE SOLAR
QUIEN FUE MUERTO POR EL DARDO DE AMOR,
UN DESDICHADO ESTUDIANTE
QUE SE LLAMABA FRANÇOIS VILLON.
NUNCA TUVO UN SURCO DE TIERRA;
LO DIO TODO, TODOS LO SABEN:
MESA, CABALLETES, PAN Y CESTO.
ENAMORADOS, DECID ESTOS VERSOS POR ÉL.

VERSETE

Dale reposo eterno,
Señor, y claridad perpetua,
que el valor de un plato o una escudilla
no tuvo jamás, ni una brizna de perejil.
Fue rapado en la cabeza, barba y cejas,
como un nabo, al que se raspa y pela.
Dale reposo eterno.
La severidad le envió al exilio,
y le golpeó con una pala en el culo,
a pesar de que dijo : "¡Apelo!",
que no es término demasiado sutil.
Dale reposo eterno.

***

BALADA

[DEL PERDÓN]

A cartujos y a celestinos,
a mendicantes y a devotas,
a papanatas y a presumidos,
a servidores y a cortesanas
que llevan camisa y ajustadas cotas,
a vanidosos, transidos de amor
que calzan sin lastimarse botas ásperas,
a todos les pido perdón.

A las putitas que enseñan las tetas
para tener mayor número de huéspedes,
a los agitadores que provocan alborotos,
a cómicos con sus entretenimientos,
a locos y a locas, a tontos y a tontas,
que silban de seis en seis
con vejigas y cetros,
a todos les pido perdón,

menos a los traidores mastines
que me han hecho roer duras cortezas
y masticarlas muchas noches y mañanas,
y ahora no los temo tres cagarrutas.
Haría por ellos pedos y eructos,
pero no puedo, pues estoy sentado.
Total, para evitar querellas,
a todos les pido perdón.

Que les ricen las quince costillas
con grandes mazos, fuertes y macizos,
con látigos de plomo y pelotas semejantes.
A todos les pido perdón.


martes

POEMA DE MIQUEL MARTI I POL


MEMORIAL

La hiedra se otorga densidad de muro.
¡No, no dejéis los ojos en el desván!
Nada de lo que propalan los timbales es cierto.
Todas las aves tienen el vuelo muy corto.
Cada proclama oculta una oscura trampa.
Perdida hacienda, montón de hielo.
La sombra pernocta tendida en el pasillo.
Habitaciones vacías sin golpes de viento.
Dura y perdura este verano falaz.
No saltan liebres porque no hay bosque.
El mar añora la frescura de los pozos.
Algas y sueños forman un solo tejido.
Dos bueyes lentísimos pisan los arenales.
Nada detiene el paso plomizo del tiempo.
Lluvia de siglos que no cae en ninguna parte.
La escalera es oscura y gastados los peldaños.
Músicas vanas, inhóspitos recuerdos.
Ningún gallo avisa de que ha salido el sol.
La sequía encostra la piel de los años.
¡No, no dejemos los ojos en el desván!
Trepemos a las cimas, que ya sopla el levante.

*

Del libro Cuaderno de vacaciones, pero traído de la antología Un día cualquiera. Traducción al castellano de Adolfo García Ortega.

TRES POEMAS DE ÁNGEL GONZÁLEZ


En el hombro derecho, el ángel me pregunta: «¿No va siendo hora de que traigas a Poesía para la afición unos poemas del maravilloso Ángel González, seguramente el poeta asturiano más influyente en la poesía moderna, coincidiendo con el homenaje que se le hizo en Oviedo días atrás?»  

En el hombro izquierdo, el demonio refunfuña: «Déjate de poesías y homenajes. Tú, que sabes ser tan incisivo cuando quieres, opina sobre su frustrada Fundación, sobre las viudas de escritores o las amistades literarias. Los cotillas de costumbre no hacen suficiente daño, no me divierten».

Hago caso al ángel y dejo aquí tres poemas. Porque los ángeles -y el de Ángel y el mío comparten origen y apellido- siempre señalan el camino adecuado.

*

Del libro Sin esperanza, con convencimiento:

NARRACIÓN BREVE

La niña movió el aire con los labios.
Detrás de los cristales nadie supo
lo que dijo. Era triste
mirar a aquella gente
intentando aclarar una sonrisa.
Y sin embargo estaba todo claro:
la niña había sonreído simplemente.

*

Del libro Nada grave (acompañados de parte del análisis -a mi modo de ver, atinadísimo- de Felipe Benítez Reyes en la revista Clarín):

[...]

En un poemilla que es más bien un mero apunte, casi una nadería, titulado «Por raro que parezca», leemos:

Me hice ilusiones.
No sé con qué, pero las hice a mi medida.
Debió de ser con materiales muy poco consistentes.

El poeta nos está hablando de unas ilusiones -creadas desde la desesperación- que al final se ven desengañadas. Y tenemos que fijarnos en que lo expresa sin ningún tipo de énfasis, como quien enuncia una frase rutinaria en una conversación. De ahí, precisamente, su efectividad, su fuerza emocional. Porque en la poesía se da un fenómeno de apariencia paradójica que se da también en el teatro: cuanto más se gesticula, cuantos más aspavientos y muecas practica, menos convincente resulta el actor, y más grotesco, precisamente porque está quebrantando un código básico: el arte no es un artificio que busca la artificiosidad, sino un artificio que pretende ocultar su condición de artificio.

Volviendo al asunto de la esperanza, leemos este otro poemilla -tan escueto, tan despojado-, cuyo título, como en tantos otros poemas de Ángel González, hay que leer más como un primer verso que como tal título:

DE TODAS FORMAS

Lo que queda
-tan poco ya-
sería suficiente
si durase.

No sé si se puede decir tanto con tan poco, no sé si con exactamente diez palabras se puede hacer una declaración de esperanza tan conmovedora y tan triste, y a la vez tan sabia, porque el hecho de saber pactar con la vida con arreglo a las circunstancias, y no con arreglo a las aspiraciones con respecto a la vida, puede ser una forma envidiable de sabiduría.

domingo

OTRO POEMA DE JOSÉ CEREIJO


José Cereijo es uno de los mejores poetas españoles. Y su libro Los dones del otoño, del que traemos otro poema, uno de los mejores que se han publicado últimamente. ¿Hay quien pueda negar estas verdades? Tal vez, tal vez, pero no importa: cuando eres un número uno no necesitas el reconocimiento de todos.

*

TIENE el otoño
su música, su rigor, su secreto
que es preciso escuchar,
aprender.
               Otra es la inclinación
de la luz, otros los ojos
que la reciben. Hay quien se empeña
en que, dentro de él, siga ardiendo el verano,
y se frustra o se duele, o hace de su vida
un perpetuo y fatigoso baile de disfraces.
Los árboles en cambio, mira, las aguas,
los animales, desnudos siempre, están
en él como en su casa, se dejan
instruir suavemente, y sus ojos descifran
sin trabajo esa luz, y la reflejan
sin exaltarla ni disminuirla,
exactamente como es.

OTROS DOS POEMAS DE JOSÉ ANTONIO FERNÁNDEZ SÁNCHEZ


José Antonio Fernández Sánchez, buen amigo, me envía Días comunes, su nueva colección de poemas. Un libro donde parece decidido a hacer los coros (más que aceptables coros) a Antonio Cabrera, Vicente Gallego, Antonio Moreno y todos esos fenómenos de la escuela mediterránea. Pero de cuando en cuando, por fortuna, se atreve con algún solo. Ojo con él si se lanza a ser solista, pues se encuentra en plena madurez vital y atraviesa una racha creativa de la que dan fe tanto este libro como el que recientemente ha sido premiado en un concurso literario. Van dos de los poemas:


TARDE MÁGICA

EN esta larga tarde calurosa,
sin nada que destaque o la defina,
me entretengo mirando
la línea que concreta el horizonte.

El excesivo sol de este verano
envuelve en una niebla protectora
la visión sofocante de la playa.
Entonces aparece la silueta
de una barca de vela declinándose.

La tarde asume así su vencimiento.

Cierro los ojos; todo es un murmullo,
como un continuo mantra inacabable,
como si el mar quisiera hipnotizarnos,
convencernos de la necesidad
de entrar en sus fronteras.
Y me dejo arrastrar, tras su llamada,
por la feroz corriente de las olas.

Pero antes de que el mar
me hechice con su fuerza seductora,
sabiendo que ya el sol se está apagando,
busco un papel, un lápiz,
y me propongo transformar en versos
lo que esta tarde fue, que no fue nada,
aburrida, trivial y, aun así,
distinta a las demás, llena de magia.

*

¿ES EL OTOÑO?

¿ES el otoño? ¿Es su color el ocre?
Dime si es el otoño.
¿Y dónde están las flores?
                                           No veo pájaros.
Tan sólo alguna nube preparándose.

Y lluvia.

No una lluvia que cae,
es más bien interior, como de dentro.

jueves

OTROS DOS POEMAS DE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ


Del libro Ellos:

5

ESTA GRAN REALIDAD

MADRE ¡qué estraña me parece ahora esta gran realidad; que yo he vivido nueve meses en tu casa de carne, tan lejos de mí ahora; tan estraña a mí hoy, solo, libre, ahora como en mi muerte, el nuevo entrar que he de tener, madre, madre de madres, en tu casa de tierra!

20

MADRES

A veces quiero en mi madre
a no sé qué madre eterna,
que vive fija en el tiempo,
madre de abuela de abuelas,
fuego en yo no sé qué todo
distante; que me contempla
con unos ojos ansiosos,
que me grita, que se acerca...

DOS POEMAS DE AMADOR PALACIOS


De Estancias (folleto desplegable):

METAPOEMA

Esta noche me quedo intentando el poema
a ver si fumando, nada más, fumando
se exprimen unas gotas
de esta poesía avara
que aforísticamente se pavonea en las duermevelas.
Alucinar no quiero, inventar, vade retro,
sí atrapar la alimaña, que es hincar
el diente a la expresión.
Pero siento que vence en la tarea
la sensación al pensamiento,
la sensación de músicas cristalinas
al pensamiento del tabaco.
Contad si son catorce, ¿no está hecho?
Mañana comeré filetes rusos.

*

Del libro Bajo véspero:

7

Antes de levantarme, el domingo por la mañana, en la cama de mi habitual hotelito del Paseo del Prado en Madrid, fornico tan a gusto mientras el receptor de televisión, a medio volumen, entre bisbiseante y con intención arrojadiza e impotente, emite la misa dominical. No recuerdo si el coito llegó con el ofertorio o la consagración eucarística.

UNOS AEROLITOS DE CARLOS EDMUNDO DE ORY


LOS mudos sacan palabras de los ojos.

ME extraña la palabra "amor" en el verbo "amordazar".

INVENTAR un pegamento para pegar el agua.

DECIR tonterías es higiénico.

ESTORNUDA una hormiga.

ECHARSE a dormir, noche tras noche, es para la gente un acto habitual sin la menor importancia onírica.

SER el guardajoyas del mundo.

¿HAY algo más subjetivo que el agua?

EL Pinocho nihilista olfatea la Nada.

NO escribieron nada: Sócrates, Carneades, Menedemo de Eretria, Buda, Jesús...

EL cerebro humano, caja de bombones del pensamiento.

LO contrario del agua es la sed.

DE un saco vacío saco el vacío.

EN la mujer dejé mis huellas digitales.

EL hombre, animal escolar.

¡ATARAXIA, ataraxia, ataraxia!

EL insensato de Paul Válery desaconseja el sentimiento, la espontaneidad, el entusiasmo, el instinto.

NO se es iniciado sino por uno mismo.

"HAY algunos que quieren ver a Dios con los ojos, como ven una vaca" ( Maître Eckart)

LOS amantes se besan con los ojos cerrados: el amor es ciego.

EL viento es Dios que pasa bailando.

*

Del libro Nuevos aerolitos

miércoles

POEMA DE XUAN BELLO


Traído de un folleto titulado El libro de las ventanas:


MAYA

Guiados por la mano secreta del aire
van por el camino, lentos,
los bueyes del sol.
                            Es verano
y anochece.
                   De la espesura del silencio
surgen voces jóvenes y escolares.
Ese acento perfecto de la sed
(¿no oyes el fluir del río en la distancia?)
acompaña hoy mis palabras.
Nada más perturba el paso de las horas,
del tiempo que dulcemente va quemando
paja dorada y tierra reseca.
Mientras tanto pasas,
con la bicicleta en la mano,
ríes y saludas alegre.
                                Otra vez cumplo
quince años y tú apenas trece.

domingo

POEMAS DE JOSÉ LUIS TEJADA, ENRIQUE GARCÍA BOLAÑOS Y AZAHARA PALOMEQUE


Junto a cincuenta ejemplares de El poema que surge, la Isla de Siltolá tuvo el detalle de enviarme:

1) Razón de ser, de José Luis Tejada, del que cojo el siguiente poema: 

QUIÉN NO ESTÁ SOLO

¿Quién no está solo?
¿Qué raro ente dichoso no apremia compañía?
¿Quién no rebosa pura unicidad?

Yo estoy, tú estás solo, él no está todo.
Todos estamos islas imposibles
girando en el vacío. Sólo ecos
del propio llanto oímos. Cráneo el mundo
donde retumba nuestra propia voz.

Abre los ojos esos que nadie besó nunca
estrenando ilusión cada mañana,
el lazo tiendes de los párpados
bien ancho por si en él se posa algún prójimo
y alegras ya el cimbel de la pestaña
porque te quiso parecer...

Todos los cinco y treinta años que llevo
me han sido necesarios para aprender de la adusta
lección de invalidez: No existe nadie.
Nadie leerá estas lágrimas, paginará estos pujos:
Nadie sabrá nunca este ardor.

Ese rostro que acechas es el tuyo
mismo y más desolado.
Es un espejo el aire redondo y sin fisuras
que sólo tu aplanado reflejo restituye.
No existen los demás.

O, si existen, están todos tan lejos,
hacen tan raros signos, tan arduas lenguas usan,
que sólo se consigue comprender o que sientan,
después de mucho aspaventar a solas,
esta urgencia de amor mutua y gigante,
única soga de amargura
más cruel cuanto más larga, que anuda en la distancia
tu hambre de los demás con los demás.

2) Señales, de Enrique García Bolaños, del que traigo este otro:

NADA

El infinito es
incapaz de albergar
el tremendo vacío
que dejas cada vez
que vuelves.

y 3) En la ceniza blanca de las encías, de Azahara Palomeque, libro en el que está, encabezado por unas palabras de Rafael Cadenas, el que cierra esta entrada:

                              Llevo años en el mismo lugar, al fondo.
                                                ¿Vivo? Funciono, y ya es mucho.

                                                                     RAFAEL CADENAS

Un ramo de botellas verdes es el paisaje del cuarto,
manteles de saliva blanca entre los cuévanos
de mis ojos.
Si por el alcohol me sanara el rastro de las espinas, comiesen
        de mí
en los lacrimales,
me bautizaran con flores.
Los árboles que entre tanto vidrio han de nacer, ancianos
        a la mesa.
Sus raíces torcidas.
El cultivo de esta desgana, este tedio, esta única voluntad
de partir.

martes

DOS POEMAS DE PEDRO SALINAS


Para empezar el día es muy sano abrir al azar un libro de poesía amorosa y leer un poema o dos. Por ejemplo, del libro Largo lamento:

[Mira, vamos a salir]

Mira, vamos a salir
de tanto ser tú y ser yo.
Deja tu cuerpo dormido,
deja mi cuerpo a tu lado,
déjalos.
Deja tu nombre y el mío,
deja lo que nos dolió
y vamos a descansar
de nosotros, con nosotros;
vamos a jugar a que éramos
los mismos, pero otros dos.
Ya sin el cuerpo ni el nombre
vamos a probarnos formas,
seres, a ver si vivimos
en otra cosa mejor.
Vamos a probarnos árboles;
dos árboles que aunque tengan
muy apartados los troncos,
se buscarán por arriba,
se encontrarán con sus hojas,
se tocarán con la flor.
Vamos a probarnos olas
que corren una tras otra,
separadas y jugando,
hasta que en la arena tibia
se les acaba el ser dos.
Y si aún te sobra materia
vamos más allá. Podemos
ser dos silencios, tan juntos
que nadie sienta que ese
silencio de alrededor,
es doble, porque dos voces
callándose, lo forjaron
para entenderse mejor.
Y si quieres más probemos
a ser luz,
tú una llama, yo otra llama,
tú una mitad, yo la otra
de esa luz, que para serlo
a los dos nos necesita
y nos contiene a los dos.
Y todavía podemos
huir más allá:
fingirnos que no existimos,
vivir
en un mundo prenatal
en donde estar juntos sea
un inmenso estar perdidos
uno en otro, indivisibles,
como en el mar y en el cielo, antes
que los separara Dios.

Y luego verás qué alegre
es el regreso a nosotros,
el encontrarme contigo,
conmigo, con el dolor,
con tu voz y con mi nombre.
Verás, verás, qué milagro
es mirarnos, es tocarnos,
verás qué revelación
es vernos, volver a vernos
en estos rostros fatales
donde el alma nos vivió.
Por jugar a que dejábamos
de amarnos, ¡qué verdadero
nos va a ser siempre el amor!
¡Qué pareja
nos va a nacer, tan alegre,
tan segura, de este adiós!

*

[No rechaces los sueños por ser sueños]

No rechaces los sueños por ser sueños.
Todos los sueños pueden
ser realidad, si el sueño no se acaba.
La realidad es un sueño. Si soñamos
que la piedra es la piedra, eso es la piedra.
Lo que corre en los ríos no es un agua,
es un soñar, el agua, cristalino.
La realidad disfraza
su propio sueño, y dice:
"Yo soy el sol, los cielos, el amor".
Pero nunca se va, nunca se pasa,
si fingimos creer que es más que un sueño.
Y vivimos soñándola. Soñar
es el modo que el alma
tiene para que nunca se le escape
lo que se escaparía si dejamos
de soñar que es verdad lo que no existe.
Sólo muere
un amor que ha dejado de soñarse
hecho materia y que se busca en tierra.

UN POEMA DE DAVID GONZÁLEZ Y OTRO DE EMILIO ALARCOS LLORACH


Ya, ya sabemos que estos dos poetas, a priori, no conjuntan muy bien, pero en Poesía para la afición somos así de cachondos y se nos ocurrió esta convivencia imposible. Además, los dos poemas, cada uno en su estilo, están muy bien escritos, y el buen hacer es aquí lo único a lo que damos importancia.

El del primer autor está sacado de su blog. El del segundo, de su único libro de poemas: Notas inéditas al Cancionero inédito de A.S. Navarro.

EL ÚLTIMO BAILE

          son unos zapatos de piel de tafilete
          son los zapatos del hombre de la cicatriz en el ojo
          son las fiestas de la soledad

          voy a cumplir cinco años
y        una niña rubia me está enseñando a
          bailar:

          la patada
          un punterazo
          me alcanza de lleno en todo el culo
y        me levanta unos centímetros del suelo

          ¿no te dije que te quería ver
           en casa a la una? ¿eh? ¿no te lo dije?

           me pongo colorado
           me meo por los pantalones
y         empiezo a llorar

           no es justo
           no hay derecho
           por mi reloj solo pasan
           ocho minutos de la hora solo pasan
           ocho minutos
           papá
           ocho minutos:

           al año siguiente me quedo sentado en el tablón de la orquesta
y         observo las evoluciones de las parejas que bailan
y         las de las manecillas del reloj:

           mañana cumpliré 53 años y no sé
           bailar:

           añado que estoy dispuesto a asumir la culpa:
             james merrill:
                                                 
           DAVID GONZÁLEZ

***

19

Es tarde. Los alcores
sudarán su neblilla silenciosa.
La bruma amparará las calles grises
y los árboles de pecho desganado
tentarán con sus ramas
el camino de sombras y humedades
del Dios que no les oye.
Y viejos animales
de fría oscuridad
que dormitan en todos los rincones,
lanzarán sus miradas sobrehumanas
sobre la soledad
y harán como que lamen
a ese viejo, sin sueño, que transita
por los senderos negros de la noche,
que hemos visto tal vez
surtir de los alcorques destroncados.
Y la nube de asfalto
que espera devorarnos algún día,
estará amenazante
bajo el ala dormida de las torres.
Y allí, libre de niebla,
y de bestias soturnas
y de viejo erizado (soy yo sólo
quien amansa su rabia
con agudos mordiscos de mi sangre)
y de nube de asfalto agobiadora,
libre, y pura, y tranquila,
¡allí estás tú, tú sola!
                     
                                         Enero. 1943


En esto de recordar el paisaje de la tierra de la amada me huelen los versos de N. un tanto a Antonio Machado, poeta, a quien yo sé que N. leía frecuentemente. Pero se diferencia en el tono fantasmagórico de la composición: el misterio, la oscuridad y las fuerzas ocultas de la noche se han condensado -o han cristalizado- metafóricamente en "viejos animales", en ese "viejo sin sueño", en esa amenazante "nube de asfalto" -o muerte de las ilusiones-.

           EMILIO ALARCOS LLORACH

domingo

POEMAS DE MANRIQUE, GÓNGORA, MACHADO Y CERNUDA


Estos chavales tienen futuro: oficio y vuelo lírico no les falta. Va un poema de cada uno dando fe de ello.


ESPARZAS

1

Hallo que ningún poder
ni libertad en mí tengo,
pues ni estoy ni voy ni vengo
donde quiere mi querer;
que si estoy, vos me tenéis,
y si voy, vos me lleváis,
si vengo, vos me traéis;
así que no me dejáis,
señora, ni me queréis.

JORGE MANRIQUE [Coplas a la muerte de su padre y otras poesías]

*

DE UNOS PAPELES QUE UNA DAMA LE HABÍA ESCRITO, RESTITUYÉNDOSELOS EN UNA CAJA

Yacen aquí los huesos sepultados
de una amistad que al mundo será una,
o ya para experiencia de fortuna,
o ya para escarmiento de cuidados.

Nació entre pensamientos, aunque honrados,
grave al amor, a muchos importuna;
tanto que la mataron en la cuna
ojos de envidia y de ponzoña armados.

Breve urna los sella como huesos,
al fin, de malograda criatura;
pero versos los honran inmortales,

que vivirán en el sepulcro impresos,
siendo la piedra Felixmena dura,
Daliso el escultor, cincel sus males.

LUIS DE GÓNGORA [Antología]

*

IV

CONSEJOS

Sabe esperar, aguarda que la marea fluya
-así en la costa un barco- sin que al partir te inquiete.
Todo el que aguarda sabe que la victoria es suya;
porque la vida es larga y el arte es un juguete.
Y si la vida es corta
y no llega la mar a tu galera,
aguarda sin partir y siempre espera,
que el arte es largo y, además, no importa.

ANTONIO MACHADO [Campos de Castilla]

*

JARDÍN ANTIGUO

Ir de nuevo al jardín cerrado,
Que tras los arcos de la tapia,
Entre magnolios, limoneros,
Guarda el encanto de las aguas.

Oír de nuevo en el silencio,
Vivo de trinos y de hojas,
El susurro tibio del aire
Donde las almas viejas flotan.

Ver otra vez el cielo hondo
A lo lejos, la torre esbelta
Tal flor de luz sobre las palmas:
Las cosas todas siempre bellas.

Sentir otra vez, como entonces,
La espina aguda del deseo,
Mientras la juventud pasada
Vuelve. Sueño de un dios sin tiempo.

LUIS CERNUDA [34 poemas]

DOS POEMAS DE RAMÓN DE CAMPOAMOR


En Poesía para la afición, pues leemos todo tipo de poesía, no pueden faltar un par de poemas campoamorinos. Están sacados de un florilegio titulado El tren expreso y otros poemas.

Don Ramón, que este año cumple 200, es un poeta excelente y siempre lo será.


CUESTIÓN DE FE

Ya el amor los hastía
y hablan de astronomía;
y en tanto que él, impío,
llama al cielo el vacío,
¡ella, con santo celo,
llama al vacío el cielo!

*

LA SANTA REALIDAD

¡Inés!, tú no comprendes todavía
el ser de muchas cosas.
¿Cómo quieres tener en tu alquería,
si matas los gusanos, mariposas?
Cultivando lechugas Diocleciano,
ya decía en Salerno
que no halla mariposas en verano
el que mata gusanos en invierno.
¿Por qué hacer a lo real tan cruda guerra
cuando dan sin medida
almas al cielo y flores a la tierra
las santas impurezas de la vida?
Mientras ven con desprecio tus miradas
las larvas de un pantano,
el que es sabio, sus perlas más preciadas
pesca en el mar del lodazal humano.
Tu amor a lo ideal jamás tolera
los insectos, por viles.
¡Qué error! ¡Sería estéril, si no fuera
el mundo un hervidero de reptiles!
El despreciar lo real por lo soñado
es una gran quimera;
en toda evolución de lo creado
la materia al bajar sube a su esfera.
Por gracia de las leyes naturales
se elevan hasta el cielo
cuando logran tener los ideales
la dicha de arrastrarse por el suelo.
Tú dejarás las larvas en sus nidos
cuando llegue ese día
en que venga a abrasarte los sentidos
el demonio del sol del mediodía.
Vale poco lo real, pero no creas
que vale más tampoco
el hombre que, aferrado a las ideas,
estudia para sabio y llega a loco.
Tú adorarás lo real cuando, instruida
en el ser de las cosas,
acabes por saber que en esta vida
no puede haber, sin larvas, mariposas.
¡Piensa que Dios con su divina mano
bendijo lo sensible
el día que, encarnándose en lo humano,
lo visible amasó con lo invisible!

sábado

POEMA DE REINA MARÍA RODRÍGUEZ


TE PINTO UN SOL

estos poemas se escribieron para otra soledad
pero vuelven a ser los mismos
aunque no sea yo quien los invente
ni tú el que los traigas con naranjas y besos.
jamás podré ser otra
convertirme en el tono de una voz
en unas manos que no me pertenecen.
soy yo
y tendrás que perdonarme mis impulsos
la manera de arriesgar el amor.
estoy hecha de todos los desastres
el mundo me consterna y solicita.
hoy ha salido el sol
y ya no tengo miedo a que te pierdas
a que no pueda descubrirte
a que jamás hayas existido más que en mis ojos.
quisiera abrazarte decir por qué
un hombre es más que un cuerpo
que únicamente en ti me desparramo
que únicamente en ti pido cortezas de árboles
-pequeñas primaveras en mis libros-
que odio los encajes y las exaltaciones
que te contemplo y gozo
si andamos por las calles cuando el viento
vuelve a enredar mi falta y sus amores.
estoy desnuda y triste
alegre de saber mis impaciencias
de cometer errores
de lanzar estas piedras
que jamás llegarán a parte alguna.

tengo a mi lado los juguetes para amar la vida
duendes y muñecas que se fueron
regresan a la casa
porque contigo vuelven mis primeros adornos
y quiero ser única en estos ruidos
en las soberbias del mundo
no pasar sin una sola catástrofe.

la vida es si te miro
eres un hombre     soy una mujer
éste es el mar        aquél el horizonte
te pinto un sol
y juego al arcoíris.
todo es sencillo y firme sobre el mundo.

*

En una antología titulada Poetisas cubanas

POEMA DE PAUL CELAN


SILENCIO, zorra de los barqueros, por los rápidos condúceme. 
Fuego-de-pestañas, ve iluminando por delante.

*

Del libro Hebras de sol

POEMA DE FRANCIS PONGE


ORILLAS DEL LOIRA

Que nada desde ahora me haga volver de mi determinación: no sacrificar nunca el objeto de mi estudio al aprovechamiento de algún hallazgo verbal que habré hecho a propósito, ni a la disposición en poema de varios de esos hallazgos.
Volver siempre al objeto mismo, a lo que tiene de bruto, de diferente: diferente en particular de lo que (en este momento) ya he escrito de él.
Que mi trabajo sea el de una rectificación continua de mi expresión (sin cuidado a priori de la forma de esa expresión) en favor del objeto bruto.
Así, al escribir sobre el Loira desde un punto de las orillas de ese río, deberé sumir una y otra vez en él mi mirada, mi espíritu. Cada vez que se haya secado sobre una expresión, volver a hundirlo en el agua del río.
Admitir el derecho mayor del objeto, su derecho imprescriptible, oponible a todo poema...Ningún poema puede apelar nunca a mínima de parte del objeto del poema, ni querellarse por su falsificación.
Siempre el objeto es más importante, más interesante, más capaz (pleno de derechos): no tiene deber alguno hacia mí, soy yo el que tiene todos los deberes con él.
Cosa que las líneas precedentes no expresan suficientemente: en consecuencia, no pararme nunca en la forma poética -ésta sin embargo deberá utilizarse en un momento de mi estudio porque dispone de un juego de espejos que puede mostrar ciertos aspectos que han permanecido oscuros del objeto. El choque de palabras, las analogías verbales son uno de los medios de escrutar el objeto.
No tratar nunca de arreglar las cosas. Las cosas y los poemas son inconciliables.
Se trata de saber si se quiere hacer un poema o de dar cuenta de una cosa ( con la esperanza de que la inteligencia gane, haga a su propósito algo no nuevo).
Es el segundo término de la alternativa lo que mi gusto (un gusto violento por las cosas, y por los avances de la inteligencia) me hace escoger sin vacilar.
Así pues, mi determinación está tomada...
Poco importa según esto que se quiera llamar poema al resultado. En cuanto a mí, la menor sospecha de ronroneo poético me advierte únicamente que vuelvo a los trucos, y provoca mi impulso de salir de ellos.

*

[En Antología esencial de la poesía francesa]