jueves

DOS POEMAS DE CÉSAR SIMÓN


LO POSTRERO

Sólo el edén espera,
el edén de las rosas
que no se ven,
de los árboles que no existen.

*

NO, PALOMA MÍSTICA

No, no, paloma mística
que no convences porque no confiesas
la crueldad del mundo,
la divina equivocación.

*

Pertenecientes al libro El jardín, traídos aquí de su Poesía completa.

NUEVO LIBRO: EL POEMA QUE SURGE


Próximamente, la editorial Isla de Siltolá me publicará El poema que surge. Dejo aquí debajo una pequeña muestra de su contenido.

*

AHÍ ESTÁ

Concederte una página
entera para ti sola,
                               humildísima
florecilla sin nombre que has llamado mi atención
en las inmediaciones de la Puerta de Alcalá.

*

PLANES PARA UN DOMINGO VERANIEGO CON LA NOVIA

Ahora que don Amor ya hizo con nosotros,
igual que con dos palos, un fuego no visible,
y que de las cenizas hemos, ducha mediante,
resurgido como el Ave Fénix,
vistámonos con lo primero que encontremos
y, sin más historia, salgamos a la calle,
comiendo algo de fruta,
con la intención de ver tranquilamente, sentándonos
en un banco cualquiera, la Eternidad,
                                                            esa carroza
de cuento
que pasa y se queda, que no deja de pasar, que
moviéndose
se está siempre tan quieta.
Clarividentes, casi
casi se diría que sabios,
                                       veremos
que en su interior nos paseamos como reyes,
saludándonos con la manita
a nosotros mismos, que -fuera- estamos como pobres
mortales de la plebe humana.
                                                Entonces
hablaremos de banalidades trascendentes
(o tal vez al revés)
y compraremos helados, o refrescos,
si nos viene en gana. Sí:
Traten otros del gobierno
del mundo y sus monarquías.
                                               Nosotros,
ciudadanos por un día del famoso poema gongorino
-tú la mantequilla y yo el pan tierno-,
estaremos contentos y tranquilos,
en paz nuestros deseos con los hechos que ocurran.
Qué bien cumpliremos, nena, nuestra misión
de dejar hacer a la Vida,
qué buena arcilla seremos
para sus largos dedos.
Después, si es que Ella quiere,
cuando nos hartemos de estar ahí
iremos a comer un restaurante
-mira en mi cartera, por favor, estoy ocupado-
y, ya en la tarde como abejas en la flor,
a charlar con el río.
                                Allí
atestiguaremos que es dulce su voz
-agridulce, tan sólo, en ciertos tramos de la memoria-
y nos visualizaremos,
como en el estómago de una rana,
en el misterioso país de la Belleza.
No sé, preciosa mía,
si todo esto te parecerá un plan sugestivo
hasta la puesta de sol.
                                   Ésta
podemos contemplarla ya en casa, en la terraza,
discutiendo si cenar coliflor o huevos fritos
o advirtiendo, si cabe, que en el crepúsculo tan sólo es triste
la tristeza que a veces le ponen como guinda
nuestros ojos.
                       Y así, en un plis-plas y prácticamente
sin darnos cuenta, llegará enseguida
la medianoche, habremos sumado un ayer
y restado un mañana, a nuestras espaldas tendremos
un poco más de muerte, pero mirando a la luna
podremos sonreír, seguros de que vale la pena,
a la que aún nos queda por delante.

*

HAIKU

(Invierno, Parque de Ferrera)

Nadan los dos:
el cisne en el estanque,
el frío en mí.

*

¡QUÉ EXTRAÑO GOZO!

¿Cómo es posible,
amor,
que esté escuchando
aquí,
en el silencio,
que esté escuchando
yo,
sin el que escucha,
las seis oscuras cuerdas
de la luz?

miércoles

POEMA DE WANG JIAN


Este lunes me compré el libro Trescientos poemas de la dinastía Tang, en edición bilingüe de Guojian Chen, ese hombre que con tanto valor y conocimiento ha difundido en España la poesía china. La adquisición se une a otros volúmenes de poesía china, pero los tengo repartidos en dos casas, y como no puedo estar en dos sitios a la vez me resulta imposible consultar todas las versiones que conozco de un mismo poema. Del siguiente sólo traigo una versión, la de Guojian Chen en este libro, pues en la otra que encontré no hay ninguna diferencia importante. Es un poema que bien podría haber firmado William Carlos Williams, últimamente de moda por una película, pero lo escribió un poeta chino de los siglos VIII y IX. Sí: la poesía objetivista ya estaba inventada entonces.

*

LA NOVIA

Tercer día de la boda.
Ella va a la cocina.
Manos lavadas, prepara la sopa.
Sin conocer los gustos de la suegra,
quiere que la pruebe antes su cuñada.

POEMA DE JOSÉ CEREIJO


HAY una
natural hermandad entre nosotros
y la tierra, el viento, la luz
que los ojos recogen,
cada vez un poco más cansados.
                                                 Tienen
el mismo sabor nuestro, la misma respiración
íntima, y no es un delirio de la santidad
el llamarlos hermanos, sino tan sólo el reconocimiento
de un vínculo natural, limpio. 
                                             Y cuando
esto se comprende, también debe ser fácil entender
que ese vínculo llega hasta el final, que incluso
el dolor, la muerte, la propia nada, son
de la misma materia que nosotros.

*

Del libro Los dones del otoño, que tuve el privilegio de presentar en Cuenca, y ante numeroso público: parecía aquello un concierto de AC/DC.

sábado

CUATRO VERSIONES DE OTRO POEMA DE LI PO


Versión de Marcela de Juan en la Segunda antología de la poesía china:

Esta noche duermo en el templo erigido
en la cumbre del Monte Sagrado.
Desde aquí podría coger las estrellas con la mano.
No me atrevo a elevar la voz en este silencio
porque temo turbar a los moradores del cielo.

*

Versión de Octavio Paz, encontrada por la red:

EL SANTUARIO DE LA CUMBRE

La cumbre, el monasterio.
Ya es la noche. Alzo la mano
y toco a las estrellas.
Hablo en voz baja: temo
que se despierte el cielo.

*

Versión de Guojian Chen en Li Po: cien poemas:

INSCRITO EN EL TEMPLO DE LA CUMBRE

Paso la noche en la cumbre, en el templo.
Alzando la mano palpo las estrellas.
Mas no me atrevo a elevar la voz:
temo molestar a los moradores del cielo.

*

Versión mía, a partir de las anteriores:

UNA NOCHE EN EL CIELO

Hago noche en el templo levantado en la cumbre.
Aquí puedo, con sólo alzar la mano, tocar las estrellas.
Digo esto en silencio, no me atrevo a hacer ruido:
temo causar molestias a mis anfitriones en el cielo.

jueves

NUEVE VERSIONES DE OTRO POEMA DE WANG WEI


Dos versiones de Octavio Paz, extraídas de un blog:

1/

No se ve gente en este monte.
Sólo se oyen, lejos, voces.
Por los ramajes la luz rompe.
Tendida entre la yerba brilla verde.

2/

No se ve gente en este monte.
Sólo se oyen, lejos, voces.
Bosque profundo. Luz poniente:
alumbra el musgo y, verde, asciende.

*

Versión de Julio Sánchez Trabalón en el libro Poesía china:

CERCADO PARA LOS CIERVOS

En la desierta montaña, no se ve a nadie.
Apenas llegan algunas voces lejanas.
El reflejo del día invade el bosque umbrío,
iluminando aún el musgo en sombras.

*

Versión de Pilar González España, en el libro Poemas del río Wang, que puede leerse online pinchando aquí:

COTO DE CIERVOS

montaña vacía:
   no se ve a nadie

sólo se oyen ecos
   voces

la luz de la tarde
    penetra en el bosque

se ilumina otra vez
    el musgo verde

*

Versión de Daniel Tubau, sacada de su experimento poético chino:

CERCADO DE LOS CIERVOS

Montaña solitaria no ves a nadie
pero escuchas el sonido del que habla
Luz que retornas entras al bosque espeso
y brillas de nuevo sobre el musgo verde

*

Versiones mías, a partir de las anteriores:

RESERVA DE CIERVOS

No queda gente en este monte,
pero aquí siguen sus voces conversando.
Vuelve la luz, penetra en la espesura,
verde irradia de nuevo sobre el musgo.

[1] Tres variantes de los dos versos iniciales:
-Primera: Monte vacío de presencia humana. / Se oyen, sin embargo, ecos de voz humana.
-Segunda: Monte vacío, sin presencia humana / pero con ecos, ecos, ecos de voz humana.
-Tercera: Pues vacío está el monte, cuando no se ve gente / se oye sin embargo el eco de sus voces.


***

Es un rompecabezas muy entretenido esto de traducir poemas chinos sin tener ni idea de chino. Para ello no puedo sino versionar versiones, pero en este poema también me he guiado por la página Un experimento poético chino, donde vi la traducción de cada palabra del texto:

vacío monte no ver gente
sin embargo oír hombre lengua sonar
retornar luz entrar profundo bosque
de nuevo brillar verde musgo sobre

En fin, un jeroglífico.

CUATRO VERSIONES DE OTRO POEMA DE LI PO


Versión de Julio Sánchez Trabalón en Poesía china:

PENSAMIENTO DE UNA NOCHE TRANQUILA

Ante mi lecho, el claro de luna,
me imagino el suelo cubierto de escarcha.
Levanto la cabeza y contemplo la luna que brilla.
Bajo la cabeza, y sueño en mi tierra lejana.

*

Versión de Marcela de Juan en la Segunda antología de la poesía china:

Delante de mi lecho se refleja la luna.
Parece la blancura de la escarcha en la tierra.
Miro a lo lejos. Veo los montes y la luna.
Inclino la cabeza. Pienso en mi país natal.

*

Versión de Guojian Chen en Li Po: cien poemas:

NOSTALGIA EN UNA NOCHE SILENCIOSA

La luna, sobre mi lecho, sus luces proyecta.
Me parece escarcha sobre la tierra.
Contemplo la luna al levantar la cabeza
y, al bajarla, añoro mi aldea natal.

*

Versión mía, a partir de las anteriores:

NOCHE DE FRÍO Y NOSTALGIA

La luz de la luna llega hasta mi cama,
cual llega la escarcha a cubrir la tierra.
Quisiera contemplar largamente la luna,
pero, en cuanto la miro, añoro mi pueblo.

miércoles

CUATRO VERSIONES DE UN POEMA DE LI YI


Versión de Julio Sánchez Trabalón en Poesía china:

CANCIÓN DE KIANG MANG

Casada con un comerciante de Kiu-t´ang
día tras día, espero en vano su regreso.
¡Si hubiese sabido lo regular que es la marea,
me habría casado con un marino!

*

Versión, no sé de quién, sacada de aquí:

Casada estoy con un comerciante de Jutang;
él nunca duerme conmigo.
Si hubiera sabido que las mareas son tan regulares,
te aseguro que me habría casado con un pescador.

*

A partir de las precedentes, dos versiones mías. La segunda de ellas bastante traviesa:

1/

MARIDOS

Casada con un pobre viajante de Kiu-t`ang,
noche tras noche espero en vano su regreso.
Si yo hubiera sabido que son tan regulares las mareas,
hoy sería mujer de un marinero.

[1] Variante de los dos primeros versos: Por qué me habré casado con un pobre viajante de Kiu-t`ang. / Mil noches ya que espero su regreso.

2/

CONFESIÓN DE AMIGAS

Me casé con un vendedor de fuera,
pero apenas nos vemos, nunca está en casa, no me toca.
De haberlo sabido, te lo juro,
me casaba con un marinero.

POEMA DE PO CHU YI


No pienses en las cosas que fueron y pasaron;
pensar en lo que fue es añoranza inútil.
No pienses en lo que ha de suceder;
pensar en el futuro es impaciencia vana.
Es mejor que de día te sientes como un saco en la silla;
que de noche te tiendas como una piedra en el lecho.
Cuando viene el yantar abre la boca;
cierra los ojos cuando viene el sueño.

(Versión de Marcela de Juan en la Segunda antología de la poesía china)


Al releer éste conocido poema, no me cuadraba el indicativo del verbo venir en los dos últimos versos. Ese verbo me pedía el subjuntivo. Así: Cuando venga el llantar, abre la boca. / Cierra los ojos cuando venga el sueño. De ahí proviene el ejercicio que he venido haciendo estos días, porque, desde entonces, sin yo proponérmelo conscientemente, no he parado de encontrar poemas chinos apetecibles de versionar. Y es que hasta el mundo, pienso ahora, tiene algo de poema chino, de poema intraducible o dificilísimo de traducir.

TRES VERSIONES DE UN POEMA DE TU FU


Versión de Julio Sánchez Trabalón en Poesía china:

POEMA INDOLENTE

El sauce de mi vecino arrastra graciosamente sus frágiles ramas,
como el talle de una niña de una quince años.
¡Por qué desgraciado accidente, esta mañana
la tormenta ha roto la rama más larga!

*

Versión de José Vicente Anaya, extraída de aquí:

EL SAUCE

El sauce mece sus suaves ramas
con la gracia de una quinceañera.
Estoy triste porque al amanecer
un ventarrón se llevó su rama larga.

*

Versión mía, a partir de las dos anteriores:

GRACIA Y DESGRACIA

¡Qué gracia tiene el sauce del vecino
-gracia de quinceañera- para mecer sus ramas!
Lástima que en la aurora el vendaval
rompiera la más larga.